Pavco Wavin, compañía con presencia en Colombia en el sector de tuberías y manejo de agua, está presente en el Congreso Andesco 2026, que se realiza del 23 al 25 de septiembre en el Hotel Las Américas de Cartagena.
El Fenómeno de El Niño ya empieza a manifestarse en Colombia y será uno de los temas centrales de conversación en el Congreso Andesco 2026. El IDEAM advirtió que en este último cuatrimestre del año las condiciones podrían intensificarse, con un impacto más notable en las regiones Caribe, Andina y Pacífica.
Ese diagnóstico coincide con las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que ubica el pico del fenómeno entre noviembre y diciembre de 2026. Según la entidad, sus efectos podrían extenderse hasta el primer trimestre de 2027, e incluso hasta mayo del próximo año dependiendo de cómo evolucionen los ciclos de lluvia en los meses siguientes.
Entre los impactos señalados por el IDEAM están la disminución de caudales en ríos y quebradas, menores niveles en los embalses y una mayor presión sobre la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y generación de energía.
La entidad advierte, además, que existe una probabilidad importante de que este episodio alcance una intensidad «muy fuerte», lo que lo ubicaría entre los más significativos registrados en Colombia desde 1950, en una magnitud comparable a la de 2015-2016 y, más recientemente, a la del episodio 2023-2024.
«Fenómenos como El Niño ponen a prueba la infraestructura de acueducto y alcantarillado del país. Por eso creemos importante que estos espacios de discusión del sector, como Andesco, incluyan una mirada sobre las tecnologías disponibles para rehabilitar redes existentes y para gestionar el agua lluvia de manera más eficiente», señala Ernesto Guerrero, vicepresidente comercial de Pavco Wavin para Colombia.
El antecedente reciente es útil para dimensionar el reto: el fenómeno que afectó al país durante buena parte de 2024, aunque un poco menos intenso que el de 2014-2016 en términos oceánicos, generó temperaturas del aire casi equivalentes a las de aquel registro histórico y llevó los embalses del sistema eléctrico a niveles críticos, hasta que las lluvias de mayo de ese año permitieron una recuperación.
Analistas del sector energético han señalado que, si el nuevo evento se presenta con la intensidad que anticipan algunos modelos, el país podría enfrentar un escenario de estrés hídrico superior al de crisis anteriores, con efectos que no se limitan al sector eléctrico: también se han encendido alertas sobre el posible racionamiento de agua en ciudades como Bogotá, Medellín, Santa Marta y San Andrés, así como en municipios que dependen directamente de ríos y quebradas sin sistemas de almacenamiento suficientes.
A esto se suma que buena parte de la matriz energética del país depende de la generación hidroeléctrica, lo que hace que cada ciclo seco prolongado se convierta en un examen para el sistema en su conjunto: menor generación hidráulica presiona el uso de plantas térmicas, incide en los precios de la energía en bolsa y obliga a las empresas del sector a adelantar mantenimientos, activar respaldo térmico y reforzar el monitoreo de sus embalses, medidas que ya se observan en distintas compañías del país meses antes del pico esperado del fenómeno.
En este panorama, temas como la reducción de pérdidas en las redes de acueducto y la gestión del agua lluvia hacen parte de las discusiones del sector de servicios públicos representado en Andesco. Una menor oferta de agua en las fuentes hace que las pérdidas técnicas en las redes (por fugas, tuberías deterioradas o conexiones deficientes) tengan un costo relativo cada vez mayor, en la medida en que cada litro que se pierde en el camino es un litro que no llega a los usuarios en un momento de mayor escasez.
De forma paralela, la variabilidad propia de El Niño, que suele alternar periodos de sequía prolongada con episodios puntuales de lluvias intensas, plantea retos adicionales para el manejo de aguas lluvia en las ciudades, donde la infraestructura de drenaje debe responder tanto a la escasez como a eventos de precipitación concentrada.
Soluciones frente al estrés hídrica
Frente a este escenario, el sector de servicios públicos empieza a mirar con más atención las tecnologías que permiten hacer un uso más eficiente del agua disponible, ya sea reduciendo lo que se pierde en el camino o aprovechando mejor lo que cae del cielo.
“Pavco Wavin llevará al Congreso Andesco 2026 información sobre tres soluciones pensadas para enfrentar estas condiciones climáticas adversas: una enfocada en la rehabilitación de redes de acueducto y alcantarillado sin necesidad de excavación, y dos orientadas al manejo del agua lluvia en zonas urbanas” completa el experto.
La Renovación ZinZanja, por ejemplo, es una tecnología para la rehabilitación de tuberías de acueducto, alcantarillado, gas e industria sin necesidad de excavar ni romper el pavimento. Utiliza métodos como el CIPP (Cured-in-Place Pipe) y el Spiral One, que instalan una membrana o estructura interna dentro de la tubería existente. Según información de la compañía, este proceso puede extender la vida útil de una red hasta por 50 años adicionales y reduce el tiempo de intervención frente a los métodos de excavación tradicionales.
Por otro lado, soluciones como AquaCell, que es un sistema de celdas modulares para almacenar agua lluvia en el punto donde se precipita, con el fin de infiltrarla en el suelo, retenerla como medida de control de inundaciones o reutilizarla en usos como riego o limpieza, ayudan a que el líquido captado en temporadas donde las precipitaciones son propicias sirva de provisión para temporadas secas.
TreeTank, por su parte, es un sistema modular que genera un espacio subterráneo estructurado para el crecimiento de raíces de árboles en zonas urbanas, buscando reducir el daño a vías y andenes y favorecer la infiltración de agua en el suelo, un factor que también contribuye a que las ciudades retengan y aprovechen mejor el agua lluvia disponible.


