Las inversiones en centros de datos de IA y energías renovables podrían generar alrededor de 200.000 millones de USD en primas acumuladas de seguros comerciales para 2030.
El superciclo global de inversión da lugar a riesgos más grandes e interconectados, con una mayor concentración de valor, agrupación geográfica, dependencias en la cadena de suministro e infraestructuras interconectadas.
La suscripción basada en la ingeniería, la mejora de los modelos, la gestión de la acumulación y la distribución global del riesgo son fundamentales para respaldar a la próxima generación de infraestructuras estratégicas.
La economía global ha entrado en un superciclo de gasto de capital (capex), en el que el aumento de la inversión en centros de datos, sistemas energéticos y otras infraestructuras estratégicas está generando una creciente demanda de seguros comerciales. El Swiss Re Institute estima que tan solo los centros de datos de IA y la infraestructura de energía renovable podrían generar alrededor de 200.000 millones de USD en primas entre 2026 y 2030. Al mismo tiempo, el auge de la inversión está creando riesgos más grandes y concentrados, a medida que los activos se agrupan en las mismas ubicaciones y dependen cada vez más de infraestructuras y redes compartidas.
Gianfranco Lot, Chief Underwriting Officer P&C Re de Swiss Re, señala: «Estamos viendo cómo la economía digital se convierte en una economía real. La IA necesita centros de datos, redes eléctricas e infraestructuras cada vez más complejas, y todo ello requiere seguro. Esto crea oportunidades de crecimiento en múltiples líneas de negocio, pero también concentraciones de riesgo significativas. El despliegue de capacidad dependerá de nuestra habilidad para comprender y gestionar dichos riesgos, así como de recibir la remuneración adecuada por el riesgo de cola asociado.»
Jérôme Haegeli, Group Chief Economist y director del Swiss Re Institute, afirma: «Se está configurando una nueva era de inversión, con volúmenes de capital sin precedentes fluyendo hacia la infraestructura que impulsará el crecimiento económico futuro. Esto también concentra más valor y crea nuevas dependencias en los sistemas eléctricos, las cadenas de suministro y las redes digitales. El seguro es esencial para hacer que estas inversiones sean resilientes y financiables.»
La IA y la energía impulsan una nueva era de inversión
Según el último informe sigma del Swiss Re Institute, «Hora de construir: ampliando la frontera de la asegurabilidad para el superciclo de capex», la IA y la infraestructura energética están en el centro del superciclo de gasto de capital. Se prevé que la inversión energética global alcance los 3,4 billones de USD en 2026, con alrededor de 2,2 billones dirigidos a renovables, energía nuclear, redes, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, eficiencia y electrificación. Al mismo tiempo, se espera que los cinco mayores hyperscalers de EE. UU. inviertan casi 800.000 millones de USD en gasto de capital relacionado con la IA en 2026, mientras que las estimaciones para el capex global en centros de datos superan el billón de USD.
Estas inversiones están transformando los centros de datos de activos de tecnología de la información a infraestructuras estratégicas. Sus requerimientos de energía se miden en gigavatios y el valor de sus activos en miles de millones de dólares, mientras que sus operaciones dependen de la electricidad, las telecomunicaciones, los sistemas de refrigeración y la infraestructura en la nube. Este cambio genera una demanda significativa de seguros, pero también nuevas concentraciones de riesgo.
La acumulación de riesgos va más allá de la geografía
El informe sigma identifica cuatro factores estructurales de la acumulación de riesgo: activos individuales cada vez más grandes, agrupación geográfica, dependencias de la cadena de suministro y redes físicas y digitales compartidas. Estos factores pueden reforzarse mutuamente, lo que significa que una sola perturbación puede afectar simultáneamente a múltiples asegurados, industrias y líneas de negocio.
El reemplazo de algunos campus de centros de datos de IA, incluyendo su equipo de cómputo, puede costar hasta 50.000 millones de USD. Los centros de datos también tienden a agruparse donde la energía, el terreno, el agua y la conectividad están fácilmente disponibles. Tan solo Texas y Virginia representan más del 40% de la capacidad actual y planificada de centros de datos en EE. UU. Más de una cuarta parte de la capacidad estadounidense se encuentra en áreas que podrían experimentar al menos tres días de granizo de gran tamaño al año, mientras que alrededor del 40% está en zonas expuestas a al menos tres días de tornados anualmente.
En Asia, se observa un desafío de acumulación similar en Taiwán, donde alrededor del 88% de las plantas de fabricación de semiconductores se ubican en zonas de riesgo sísmico extremo a muy extremo. Dado el papel central de Taiwán en las cadenas de suministro globales de semiconductores, un evento de gran magnitud podría tener efectos secundarios significativos en otras industrias.
Las dependencias de proveedores especializados añaden otra capa de riesgo. Equipos críticos como los transformadores de alto voltaje pueden tener plazos de entrega de varios años, lo que podría prolongar tanto los retrasos en los proyectos como las pérdidas por interrupción de negocio. Las redes eléctricas y digitales compartidas pueden transmitir aún más las interrupciones a empresas que, de otro modo, no estarían relacionadas.
Comprender el riesgo libera capacidad aseguradora
Según el Swiss Re Institute, la principal limitación no es la disponibilidad de capital asegurador, sino la capacidad de desplegarlo con confianza frente a exposiciones cada vez más complejas. Los historiales operativos limitados de estos grandes proyectos de infraestructura pueden dificultar la cuantificación de la frecuencia y severidad de los siniestros, mientras que la acumulación y el potencial de pérdidas extremas complican la diversificación y el despliegue de capacidad.
La fase operativa representa la siguiente frontera para la asegurabilidad. Los riesgos de construcción son relativamente bien comprendidos, mientras que la puesta en marcha de equipos de alto valor introduce mayores exposiciones de daños materiales, interrupción de negocio, interrupción contingentada de negocio y responsabilidad civil. En algunos casos, las pérdidas financieras derivadas de una interrupción pueden superar a los propios daños físicos.
Los mercados aseguradores se han adaptado repetidamente a los riesgos emergentes, desde la energía nuclear hasta el ciberriesgo. Para las infraestructuras actuales, más grandes e interconectadas, es vital comprender cómo se pueden acumular los riesgos. La suscripción basada en la ingeniería, la mejora de los modelos y la gestión de la acumulación pueden aumentar la confianza en el riesgo subyacente. Distribuir estos riesgos entre aseguradoras, reaseguradoras y los mercados de capitales permite repartir las grandes exposiciones entre múltiples balances, ayudando a mantener la asegurabilidad de los grandes proyectos de infraestructura.


