Por: Juan Mauricio Vélez, docente del Programa de Comunicación Digital de la Universidad Politécnico Grancolombiano Sede Medellín.
Más allá de ser el evento deportivo más importante del planeta, la Copa Mundial de la FIFA 2026 está transformando la manera en que consumimos contenidos. Hoy, los fanáticos ya no solo miran el fútbol, sino que lo viven, lo comentan y lo reinterpretan en tiempo real. Esta cercanía es posible gracias a los avances de la comunicación digital, que han ampliado la experiencia mucho más allá de la cancha.
El mundial ya no se limita a transmisiones tradicionales. Ahora se comparte, se personaliza y se remezcla en múltiples plataformas, donde periodistas, creadores y aficionados participan en un mismo ecosistema, construyendo una experiencia colectiva que evoluciona constantemente.
Como lo explica el periodista deportivo Jhon Jaime Osorio, este mundial marca un punto de quiebre definitivo hacia lo digital. Aunque los Juegos Olímpicos ya habían avanzado en ese camino, la Copa de 2026 será el gran salto. Estados Unidos, Canadá y México marcan el escenario de una nueva etapa donde el deporte se vive completamente integrado a las dinámicas digitales globales.
Esa transformación no es casual. Desde antes de iniciar el torneo, la FIFA entendió el cambio de hábitos de las audiencias y firmó alianzas estratégicas, como la realizada con YouTube. Allí, creadores de contenido de distintos países acceden a espacios exclusivos y ofrecen miradas más cercanas, humanas y diversas, que complementan el análisis deportivo con experiencias culturales y narrativas personales.
El objetivo es claro: que el contenido fluya de manera natural en las plataformas donde ya están las audiencias. Así, cada fan puede vivir el mundial desde distintos dispositivos, ya sea en la pantalla del televisor o en su celular. Esta integración permite una experiencia más flexible, cercana y adaptada a los hábitos digitales contemporáneos.
Las cifras lo respaldan. Durante Qatar 2022, cerca de cinco mil millones de personas interactuaron con el mundial a través de diferentes plataformas. Además, se registraron millones de publicaciones en redes sociales con un alcance impresionante. Estos datos evidencian que la conversación digital es hoy una pieza fundamental para entender la magnitud de estos eventos.
En esa misma línea, la FIFA también ha fortalecido su relación con plataformas como TikTok, apostándole a conectar con nuevas audiencias. La idea es que el fútbol no solo se vea, sino que también se comparta, se interprete y se reinterprete en formatos cortos, dinámicos y cercanos, que reflejan la manera en que hoy consumimos información y entretenimiento.
La experiencia glocal digital
Esta evolución también se ve en los medios de comunicación. Telemedellín, por ejemplo, ha diseñado una estrategia digital integral que combina transmisiones en vivo, contenido patrocinado y relatos espontáneos. La apuesta es construir un ecosistema completo donde las historias surjan tanto de lo planificado como de lo que ocurre en el día a día del mundial.
Algo similar ocurre con RTVE en España, que ha fortalecido su presencia digital con plataformas como RTVE Play. Allí ofrecen transmisiones en directo, resúmenes y contenidos exclusivos pensados para las redes sociales. La cobertura ya no es lineal, sino dinámica, adaptándose a los distintos formatos y tiempos de consumo de las audiencias.
Todo esto implica nuevas exigencias para los periodistas. Ya no basta con narrar bien: ahora deben producir, grabar y editar contenidos en tiempo real. El trabajo ha cambiado profundamente. Los equipos ahora incluyen herramientas completas que permiten generar contenido para múltiples plataformas desde cualquier lugar.
Estas transformaciones también se reflejan en las narrativas. Los contenidos se construyen pensando en la participación de la gente: entrevistas rápidas, curiosidades y formatos ágiles que conectan con el público. Como señala Claudia Villa, el reto está en escuchar a las audiencias y ofrecerles historias que realmente les interesen y los hagan sentirse parte del evento.
Además, el mundial se ha convertido en una gran oportunidad para contar historias más allá del fútbol. Las camisetas, los rituales, la comida y los encuentros familiares también forman parte del relato. En países como Colombia, estas experiencias conectan emociones, recuerdos y tradiciones que circulan con fuerza en redes sociales y comunidades digitales.
En este escenario, la comunicación digital deja de ser un complemento y se convierte en el centro de todo. Hoy se trata de interpretar lo que ocurre, entender a las audiencias y crear experiencias significativas. El mundial es, en esencia, un laboratorio vivo donde cada historia puede convertirse en una conversación que conecta personas, culturas y emociones en todo el mundo.

