Cómo saber si su emprendimiento digital realmente es rentable

Lo que empezó como una forma de generar ingresos extra vendiéndoles a amigos, familiares y vecinos por WhatsApp o Instagram hoy le consume horas, se apodera de su celular y golpea las finanzas del hogar. Si no sabe con certeza cuánto gana ni si el negocio cubre los gastos o los desborda, es momento de un cambio.

Las cifras respaldan la urgencia. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) reporta 9,3 millones de compradores digitales en el país, pero solo uno de cada diez emprendedores usa las redes con fines de negocio. El comercio por redes y aplicaciones de mensajería dejó de ser una moda para volverse una realidad masiva, y la mayoría sigue gestionando finanzas, pedidos y mercadeo «a ojo», una improvisación que puede marcar la diferencia entre crecer o desaparecer.

Carlos Andrés Arias Henao, docente del programa de Administración de Empresas de Areandina, seccional Pereira, identifica cinco señales clave. «Muchos emprendedores creen que tener ventas es lo mismo que tener un negocio sano, y no siempre es así. Vender mucho y ganar poco es una de las trampas más frecuentes del comercio informal», advierte.

Cuando el bolsillo personal y el del negocio se confunden

La primera señal es la más común: la plata del negocio y la personal están en el mismo bolsillo. Usted recibe una transferencia por un pedido y de ahí mismo paga el mercado, la luz o la lonchera de los niños. Al final del mes no sabe si el negocio es rentable. La solución hoy es sencilla: billeteras digitales como Nequi y Daviplata permiten abrir una cuenta en minutos con la cédula, sin cuota de manejo, respaldadas por Fogafín hasta por 50 millones de pesos. También están Nu y Lulo Bank, que pagan rentabilidad diaria. Si no puede responder cuánto entró por ventas la semana pasada sin revisar mensaje por mensaje, ya es hora de separar cuentas.

La segunda alerta es no saber si sus precios cubren los costos reales: ingredientes, mano de obra, empaque, transporte y tiempo de atención. Según Fenalco, apenas el 43 por ciento de los comerciantes cumplió o superó su presupuesto de ventas en el primer semestre de 2025. Si vende más, pero la plata no alcanza, hay costos invisibles erosionando sus utilidades.

«El registro no es un trámite aburrido: es lo que le permite a un emprendedor mirar su negocio a los ojos y tomar decisiones con datos, no con corazonadas», señala el docente de Areandina.

La tercera señal aparece en la logística. Si ya hace más de diez entregas semanales con mensajeros ocasionales y asume las pérdidas «para no pelear» cuando un pedido llega dañado, está perdiendo dinero que no cuantifica. La inmediatez manda: un estudio de NielsenIQ revela que el 39 por ciento de los colombianos descubre productos en redes como TikTok. Por eso conviene un registro mínimo de envíos, un protocolo para reclamos y un cálculo de lo que cuesta cada pedido devuelto.

La cuarta es creer que el marketing se reduce a «subir una historia y esperar». Los algoritmos cambian y la competencia es agresiva. Fenalco reporta que el 66 por ciento de los empresarios tuvo ventas iguales o inferiores en marzo de 2025 frente al año anterior. Publicar sin saber a quién llega ni cuántas ventas genera es desperdiciar recursos. Pregúnteles a sus clientes cómo lo conocieron: esa respuesta vale oro.

La quinta señal son los impuestos. La Dian ha sido clara: las billeteras digitales no están exentas de obligaciones. Quienes registren transacciones anuales superiores a 73,3 millones de pesos en 2025 deben declarar renta en 2026. Cuando sus ingresos se acerquen a esos topes o un cliente institucional le pida factura, asesorarse con un contador es indispensable.

«Formalizarse no es perder la esencia del emprendimiento, es protegerlo. Un negocio ordenado resiste, crece y aprovecha las oportunidades; uno improvisado, tarde o temprano, colapsa», afirma la docente de Areandina.

La buena noticia es que no hace falta invertir millones ni volverse experto en finanzas. Basta con sumar hábitos sencillos: separar cuentas, anotar ventas y gastos durante un mes, calcular el costo real de cada producto, llevar un registro de envíos y preguntar a los clientes cómo llegaron. En un mercado que supera los mil doscientos millones de dólares y crece a doble dígito, los emprendedores organizados serán los que prosperen.

Así que la próxima vez que reciba una transferencia, pregúntese: ¿esta plata es del negocio o es mía?