Seguridad y resultados de negocio marcan las decisiones de inversión en IA en América Latina

Nuevo estudio de Dell Technologies revela que 77% de las organizaciones de la región no avanzará con nuevos proyectos de inteligencia artificial sin un impacto claro en el negocio y un plan definido para gestionar los riesgos.

La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa dentro de las organizaciones latinoamericanas. Más allá de experimentar con la tecnología, las empresas están poniendo mayor atención en las condiciones necesarias para llevarla a escala, integrar a sus operaciones y obtener resultados concretos para el negocio.

Así lo revela el Modern Enterprise Readiness Study, una encuesta realizada por Vanson Bourne para Dell Technologies en 2026 entre 200 tomadores de decisiones de negocio y tecnología de América Latina. Los resultados muestran que el 77% de los encuestados no avanzará con nuevos proyectos de IA sin un impacto claro en el negocio y un plan definido de gestión de riesgos.

La seguridad también está ocupando un lugar central en estas decisiones. Un 75% afirma que las preocupaciones relacionadas con seguridad y cumplimiento son la principal razón por la que su organización ha frenado o pausado la adopción de IA, mientras que un 43% identifica la seguridad, el cumplimiento o la privacidad como la principal barrera para escalar esta tecnología.

Estos resultados apuntan hacia una nueva etapa de adopción en la que el objetivo no es únicamente incorporar más inteligencia artificial, sino crear las condiciones para hacerlo de manera sostenible, segura y alineada con las prioridades empresariales.

“Las organizaciones de América Latina están pasando de preguntarse qué pueden hacer con inteligencia artificial a analizar cómo llevarla a sus operaciones de manera efectiva. Para lograrlo, necesitan conectar la estrategia de IA con sus datos, infraestructura, seguridad y objetivos de negocio. Esa visión integral es la que permite transformar la innovación en una capacidad empresarial de largo plazo”, señaló Christian Abate, Director Senior de Soluciones de Seguridad para Dell Technologies.

La infraestructura se convierte en parte de la estrategia de IA

El estudio también muestra que escalar la inteligencia artificial requiere revisar la infraestructura tecnológica que soportará las nuevas cargas de trabajo. Un 61% de los participantes señala que su centro de datos e infraestructura todavía no están completamente preparados para soportar cargas exigentes a escala de producción, incluida IA y analítica.

Al mismo tiempo, las organizaciones reconocen cada vez más la necesidad de abordar la transformación tecnológica de manera integrada. El 86% considera que ejecutar la IA, la modernización del lugar de trabajo y la modernización del centro de datos como iniciativas separadas dificulta alcanzar una mayor eficiencia operativa.

Esta visión está influyendo también en la relación de las empresas con sus socios tecnológicos. Un 92% considera que un proveedor se vuelve más estratégico cuando puede entregar una plataforma unificada de servidores, almacenamiento y protección de datos, y el 82% preferiría consolidar una mayor cantidad de sus necesidades tecnológicas con un único socio estratégico.

Seguridad integrada desde el inicio

La seguridad aparece como otro de los componentes que las organizaciones esperan incorporar desde las primeras etapas de sus procesos de modernización. El 96% de los encuestados espera que la seguridad esté integrada en cada propuesta presentada por un socio tecnológico estratégico.

El crecimiento de la IA también está generando nuevos retos de gobernanza dentro de las empresas. Un 59% reporta que sus empleados utilizan herramientas de IA no aprobadas en dispositivos corporativos, mientras que un 77% señala que los colaboradores utilizan dispositivos personales para acceder a herramientas de inteligencia artificial con fines laborales.

Estos comportamientos pueden coexistir incluso con políticas corporativas formales: el 95% de las organizaciones reporta utilizar un conjunto estandarizado de herramientas de IA aprobadas por TI. Esto evidencia que la adopción formal y el uso no autorizado pueden desarrollarse simultáneamente y refuerza la importancia de combinar innovación con políticas de datos, seguridad y gobernanza.

“La seguridad tiene que acompañar a la innovación desde el diseño. A medida que la IA se integra en más procesos, aplicaciones y dispositivos, las empresas necesitan una arquitectura que les permita proteger sus datos y, al mismo tiempo, mantener la flexibilidad necesaria para innovar. No son objetivos separados; forman parte de una misma estrategia de modernización”, agregó Abate.

Eficiencia también condiciona el crecimiento de la IA

El consumo de recursos asociado con la inteligencia artificial también comienza a formar parte de las decisiones empresariales. Según el estudio, el 77% de los encuestados solo escalará IA si puede hacerlo sin incrementar significativamente su huella energética y espera estrategias claras de eficiencia por parte de sus socios tecnológicos.

Los resultados reflejan así una evolución en la manera en que las organizaciones evalúan sus inversiones: rendimiento, seguridad, infraestructura, eficiencia y resultados de negocio comienzan a analizarse como elementos interdependientes de una misma estrategia tecnológica.

Esta transformación también está modificando lo que las empresas esperan de sus proveedores. El 90% está trasladando inversión hacia socios que cuentan con la escala, el ecosistema y la cadena de suministro necesarios para llevar la IA y la modernización desde proyectos piloto hasta su implementación.

Para Dell Technologies, esta evolución representa una oportunidad para que las organizaciones latinoamericanas construyan una base tecnológica preparada no solo para adoptar la IA, sino para convertirla en una capacidad empresarial escalable.

“En una etapa en la que la inteligencia artificial comienza a pasar de la experimentación a la operación, la preparación empresarial dependerá cada vez más de la capacidad de conectar IA, infraestructura, datos, seguridad y eficiencia bajo una estrategia común,” concluyó Abate.