La incertidumbre frente al futuro del país apareció en el 80 % de las conversaciones de Palabras Pendientes. Educación, empleo, estabilidad económica y la posibilidad de emigrar forman parte de las preocupaciones que atraviesan sus proyectos de vida.
Pensar dónde vivir, en qué trabajar o qué hacer después de terminar una carrera se ha convertido en una conversación cargada de incertidumbre para muchos jóvenes universitarios. El análisis de Palabras Pendientes por la Participación Ciudadana encontró que 86 % evita proyectarse a largo plazo y 80% expresó incertidumbre frente al futuro del país.
El hallazgo pone sobre la mesa una preocupación que va más allá de las expectativas personales. En las conversaciones apareció de forma recurrente la percepción de que estudiar ya no garantiza estabilidad, movilidad social ni posibilidades claras de construir un proyecto de vida en Colombia. La inserción laboral, la precariedad económica y la falta de certezas sobre el futuro forman parte de ese escenario.
La posibilidad de salir del país también atravesó las conversaciones. La emigración no apareció necesariamente como falta de pertenencia o desinterés por Colombia, sino como una alternativa que algunos jóvenes contemplan frente a la falta de oportunidades, la inseguridad, los salarios y la desconfianza frente al futuro. Al mismo tiempo, otras voces reivindicaron quedarse como una forma de aportar a la construcción del país.
Esta preocupación también se conecta con la forma en que los jóvenes hablan de salud mental. La ansiedad, la frustración y el agotamiento aparecieron asociados a factores como el desempleo, la inseguridad, la presión académica, la precariedad económica y la dificultad para visualizar lo que viene. Para los participantes, el bienestar emocional no puede entenderse únicamente como un asunto individual, sino también desde las condiciones sociales que afectan sus posibilidades de futuro.
Los resultados hacen parte de Palabras Pendientes por la Participación Ciudadana, iniciativa del Instituto de la Conversación, con el apoyo de Fundación SURA y Fundación Bolívar Davivienda, en alianza con CODHES, la Universidad de los Andes y la Universidad Iberoamericana. El proyecto reunió 403 sesiones de conversación y 434 participantes para hablar sobre democracia, participación, representación, salud mental, educación, trabajo, territorio, futuro y país.
“Palabras Pendientes comenzó escuchando aquello que los jóvenes querían decir sobre la democracia, la participación y el país. El cierre no buscó dejar todas las respuestas resueltas, sino identificar cuáles son las conversaciones que, después de escucharnos, ya no deberíamos seguir dejando pendientes”, señaló Ángela Suárez, directora ejecutiva del Instituto de la Conversación.
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