Esta primavera, la propiedad presenta una propuesta que combina gastronomía, diseño y hospitalidad para crear encuentros memorables dentro de un entorno íntimo.
Hay destinos que se visitan y otros que se habitan. En San Miguel de Allende, Rosewood propone una nueva forma de conexión a través de sus Residencias Privadas, espacios diseñados para compartir, reconectar y vivir el destino con una cercanía distinta. Esta primavera, Rosewood San Miguel de Allende presenta una nueva forma de vivir el destino a través de sus Residencias Privadas, donde la hospitalidad se traslada al ámbito íntimo con una serie de experiencias gastronómicas diseñadas para disfrutarse dentro de la propia residencia.
Bajo el concepto Atelier en Residencias, la propiedad introduce una curaduría de encuentros culinarios que convierten cada estancia en un espacio de convivencia personalizado. Más allá del servicio tradicional, estas vivencias buscan generar momentos de interacción, donde la cocina se integra de manera activa en la dinámica del grupo y se adapta a distintos estilos de viaje, desde reuniones familiares hasta celebraciones especiales.
Las mañanas comienzan con el Desayuno en Residencia, que puede tomar la forma de una experiencia elaborada por el chef en la cocina de la casa o una alternativa más casual, siempre personalizada según las preferencias de los huéspedes. La selección puede incluir jugos frescos, fruta de temporada, panadería dulce y salada, así como opciones como huevos al gusto, french toast, chilaquiles o enchiladas con distintas salsas.
Para encuentros más sociales, la Noche de Tapas propone una velada inspirada en la cocina española, con una variedad de platillos diseñados para compartirse al centro de la mesa. La experiencia puede incluir opciones como croquetas de jamón serrano, tostadas con pesto rosso, pizza frita rellena y arroces cremosos, generando una atmósfera relajada y participativa.
Por su parte, BBQ Night traslada la experiencia en el rooftop de la residencia con vistas inigualables a la ciudad, un asador privado junto al jacuzzi donde el fuego, el buen clima y el entorno marcan el ritmo de la reunión. Pensada para disfrutarse al aire libre, esta propuesta permite personalizar el menú con distintas opciones culinarias —desde cocina mexicana o parrillada estilo argentino hasta alternativas del mar—, aprovechando el paisaje y el anochecer como parte del encuentro.
En un formato más íntimo, la Cena del Chef en Residencia ofrece un menú de cinco tiempos diseñado especialmente para los huéspedes y sus invitados. Esta experiencia transforma el comedor o la terraza en un espacio privado donde cada platillo se presenta dentro de la residencia, ideal para celebraciones o reuniones que buscan un tono más refinado sin salir de casa.
Estas experiencias se integran dentro de las Residencias Privadas de Rosewood San Miguel de Allende, espacios que van de los 420 a los 750 metros cuadrados y que combinan arquitectura inspirada en el estilo colonial de la ciudad con diseño contemporáneo y artesanía mexicana.
Con opciones de dos a cinco recámaras, las residencias ofrecen amplias estancias, cocinas completamente equipadas, baños de mármol, vestidores, patios con fuentes, jardines y estacionamiento subterráneo privado. En las residencias de mayor tamaño, el elevador privado añade un nivel adicional de comodidad, mientras que las terrazas: con asador, chimenea y, en la mayoría de los casos, jacuzzi con vistas al centro histórico, se convierten en espacios clave para la convivencia.
Ubicadas dentro del hotel, a lo largo de una calle empedrada inspirada en la emblemática Calle Aldama, las residencias recrean el carácter de San Miguel de Allende desde el momento de llegada, integrando elementos como faroles, balcones de hierro forjado y detalles en cantera. Además de la experiencia privada, los huéspedes cuentan con acceso completo a las instalaciones del hotel, incluyendo restaurantes, bares, piscinas, gimnasio y Sense, A Rosewood Spa®, así como actividades culturales y recreativas en el destino.
Como parte de la estancia, también se incluyen beneficios adicionales como servicio de compra y abastecimiento previo a la llegada, un coctel de cortesía en Pirules Garden Kitchen, uso de la cancha de tenis durante una hora y recorridos históricos de arte en la ciudad, integrando la vida dentro de la residencia con la oferta cultural de San Miguel de Allende. En un destino reconocido como Patrimonio de la Humanidad, esta propuesta busca ofrecer una forma distinta de habitar la ciudad: más privada, más flexible y centrada en el tiempo compartido.
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