El 97,7% de los colombianos percibe el fraude como una amenaza frecuente para las compras digitales

El nuevo informe de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico reúne el análisis de expertos del ecosistema de pagos, comercio electrónico y ciberseguridad, así como la revisión de estudios, investigaciones y otras fuentes especializadas para identificar las principales modalidades de fraude y sus impactos.

La percepción del fraude se ha convertido en un factor que incide en la confianza de los consumidores en los canales digitales. Según cifras de la industria, recopiladas en el reporte de fraude presentado por la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), el 97,7% de los colombianos considera que el fraude ocurre con alta frecuencia y el 36,6% afirma haber sido víctima durante los últimos 12 meses. A esto se suma que el 61,1% conoce a alguien que ha sufrido este tipo de delito (Datacredito Experian, 2025).

“Con este informe buscamos comprender cómo opera el fraude en el comercio electrónico y cómo se conectan sus distintas modalidades a lo largo de la experiencia de compra. Para desarrollarlo, contamos con la colaboración de organizaciones expertas del ecosistema, cuyos conocimientos permiten construir una visión compartida de los riesgos y aportar a la confianza y la seguridad de los canales digitales y sus usuarios”, explica María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

La falta de confianza sigue siendo una barrera para el comercio electrónico, según cifras de la encuesta ENTIC Colombia citadas en el informe, 21 millones de colombianos no compran por internet, gran parte debido a la desconfianza, por ejemplo, el 60,7% señala preocupaciones por la privacidad y el uso de sus datos personales. Estas cifras evidencian que el fraude representa un riesgo tanto para los consumidores como para la confianza en los canales digitales.

“El 47,3 % de los colombianos identifica la falta de educación financiera y digital como un factor clave de exposición al fraude, lo que evidencia que fortalecer el conocimiento y la comprensión sobre el uso de los datos es fundamental”, añade Roberto Cabrera, Head of Sales, Experian Colombia.

El fraude puede producirse en distintas etapas de la compra digital y combinar varias modalidades, desde el engaño inicial y el robo de datos hasta la apropiación de cuentas y las transacciones fraudulentas, con consecuencias económicas y reputacionales para los involucrados. El informe de la CCCE identifica, entre las principales tipologías:

• Tiendas y plataformas falsas: los delincuentes crean entornos que imitan comercios legítimos para atraer compradores, obtener sus datos o recibir pagos por productos que no entregan.

• Suplantación de identidad y apropiación de cuentas: los atacantes utilizan datos personales, credenciales comprometidas o identidades falsas para hacerse pasar por usuarios legítimos y realizar operaciones no autorizadas.

“Un selfie solo es tan confiable como aquello contra lo que se compara. Si el documento es falso o la identidad es sintética, el rostro puede coincidir y aun así el fraude pasa. La biometría funciona mejor cuando se valida junto con señales de contexto y comportamiento que detecten lo que el selfie no puede ver”, asegura Samer Atassi, vicepresidente para Latinoamérica de Jumio.

• Ingeniería social: mediante mensajes, llamadas, enlaces o perfiles que aparentan ser confiables, los delincuentes inducen a las personas a entregar información, hacer clic, compartir códigos o transferir dinero. El análisis la identifica como un punto de entrada transversal que puede activar otras modalidades de fraude.

• Fraude en pagos y abuso de procesos de compra: entre las prácticas descritas están el uso fraudulento de tarjetas, las transferencias inducidas mediante engaños y el abuso de promociones, devoluciones o reclamaciones. Estas modalidades pueden afectar tanto al comprador como al comercio y a otros participantes de la cadena de pagos.

La IA puede facilitar mensajes más convincentes, contenidos audiovisuales falsos y páginas fraudulentas más sofisticadas. El informe la identifica como un factor que amplifica otras modalidades de fraude al aumentar su escala y capacidad para evadir controles. Sin embargo, también puede contribuir a detectar patrones sospechosos y evaluar riesgos, por lo que su impacto depende de cómo se utilice y de las medidas de prevención implementadas.

El costo del fraude va más allá de la transacción

El informe cita una proyección de pérdidas globales por fraude en el comercio electrónico de US$131.000 millones para 2030, frente a una estimación de US$56.100 millones para 2025. Además, refiere un costo total de US$5,16 por cada dólar perdido por fraude, al considerar impactos adicionales a la pérdida directa.

El impacto del fraude va más allá de la transacción, ya que el informe señala que 25% de ejecutivos consultados por un estudio de TransUnion (2025) reporta pérdidas equivalentes al 10% o más de sus ingresos anuales. Para prevenirlas, es necesario analizar señales de riesgo de distintas etapas de la compra, como el dispositivo, el comportamiento de la cuenta y los patrones de entrega, en lugar de evaluar cada operación de forma aislada.

Según Germán Patiño, senior VP para Latinoamérica de Lumu Technologies, “las organizaciones obtienen mejores resultados cuando dejan de medir el éxito únicamente por la cantidad de ataques bloqueados y comienzan a medir también qué tan rápido descubren un compromiso, cuánto tardan en investigarlo y qué tan eficientemente logran contenerlo”.

Una respuesta que involucre a todo el ecosistema

La CCCE plantea que combatir el fraude requiere una respuesta coordinada entre comercios, entidades financieras, proveedores tecnológicos y autoridades. Entre las medidas propuestas están fortalecer la supervisión, actualizar los marcos regulatorios, intercambiar información sobre patrones de ataque y promover la educación financiera y digital para que los consumidores reconozcan posibles engaños.

“El ecosistema todavía tiende a pensar que el desafío es acceder a más datos, cuando el verdadero reto es construir confianza sobre esos datos. Más información no necesariamente significa mejor prevención si no sabemos de dónde viene, si fue autorizada, si está actualizada, si es confiable o si puede usarse para una finalidad específica”, explica Luis Miguel Bevilacqua, CTO de Certena.

“Desde la CCCE seguiremos impulsando el trabajo conjunto entre comercios, entidades financieras, proveedores tecnológicos y autoridades para fortalecer la prevención, facilitar el intercambio de información y promover una cultura de seguridad digital. Combatir el fraude es una tarea compartida y una condición necesaria para consolidar la confianza en el comercio electrónico”, concluye María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

En la elaboración del informe participaron organizaciones de distintos segmentos del ecosistema de pagos, comercio electrónico, ciberseguridad y prevención del fraude, como Paymentology, Visa, Koin, Temenos, Lumu Technologies, FraudNet, AppGate, Jumio, Certena, Radar, Experian, Giesecke+Devrient, GatekeeperX, Asobancaria e Incocrédito, junto con la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE).

Para conocer el informe completo, ingrese a: https://ccce.org.co/noticias/informe-de-fraude-en-el-comercio-electronico-tipologias-y-soluciones/