La inteligencia artificial está evolucionando de los chatbots a sistemas capaces de analizar situaciones, recomendar acciones y ejecutarlas. Cristian Castaño, gerente de Tecnologías Disruptivas de SONDA Colombia, explica los retos y oportunidades que plantea esta nueva etapa de la IA empresarial.
Mira la entrevista completa con Cristian Castaño, gerente de Tecnologías Disruptivas en SONDA Colombia, y conozca cómo el modelo “AI First” está transformando la manera en que las empresas pueden incorporar inteligencia artificial, analítica y automatización en sus procesos.
Vídeo grabado con Motorola Razr 70
La conversación sobre inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa. Después de la rápida adopción de herramientas generativas y de los múltiples proyectos de prueba desarrollados por las organizaciones, el desafío ahora está en llevar estas tecnologías a procesos reales del negocio y permitir que tengan un papel cada vez más activo en la operación.
En este contexto, los agentes de inteligencia artificial están adquiriendo protagonismo. A diferencia de los sistemas tradicionales, pueden analizar información, identificar situaciones, proponer respuestas y, cuando cuentan con los permisos y conexiones necesarias, ejecutar determinadas acciones dentro de los sistemas corporativos.
Pero el avance de esta autonomía también abre interrogantes relacionados con la seguridad, la supervisión y la responsabilidad. ¿Qué decisiones puede tomar una IA sin intervención humana? ¿Qué controles deben existir? ¿Y cómo garantizar que una decisión automatizada pueda ser explicada y auditada?
De los pilotos a la autonomía
Para Cristian Castaño, gerente de Tecnologías Disruptivas en SONDA Colombia, uno de los principales desafíos que enfrentan las organizaciones es precisamente definir el nivel de autonomía que están dispuestas a otorgarle a la inteligencia artificial.
La evolución tecnológica permite imaginar escenarios en los que una IA no solamente identifica que algo está funcionando de manera diferente, sino que analiza las posibles causas, recomienda una acción y activa un procedimiento conectado con otros sistemas de la organización.
Este cambio puede tener un impacto significativo en industrias donde la velocidad de respuesta es determinante. En sectores como energía, banca, retail e industria, por ejemplo, detectar una anomalía rápidamente puede contribuir a reducir interrupciones, anticipar riesgos o mejorar la eficiencia de determinados procesos.
Sin embargo, automatizar una acción no significa necesariamente que la empresa deba eliminar la supervisión humana.
El reto de confiar en una IA
La incorporación de sistemas autónomos obliga a las organizaciones a establecer límites claros. No todas las decisiones tienen el mismo nivel de riesgo y, por ello, tampoco deberían requerir el mismo grado de autonomía.
Una decisión operativa de bajo impacto podría automatizarse completamente, mientras que una acción con consecuencias financieras, regulatorias, de seguridad o para los usuarios podría requerir diferentes niveles de aprobación y supervisión.
En este escenario, aspectos como trazabilidad, seguridad, gobernanza de datos, controles de acceso y supervisión humana adquieren una importancia cada vez mayor.
La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué debería permitirle hacer una organización.
El enfoque “AI First”
Esta transformación está relacionada con el modelo “AI First” que SONDA viene impulsando en América Latina, basado en la integración de agentes de inteligencia artificial, analítica avanzada y robótica para anticipar y automatizar procesos críticos en empresas y entidades de gobierno.
El concepto plantea una evolución frente a la incorporación tradicional de tecnología. En lugar de utilizar la IA como una herramienta aislada para resolver tareas específicas, se busca integrarla dentro de los procesos y convertirla en un componente estratégico de la operación.
Esto podría llevar a organizaciones capaces de anticipar situaciones, automatizar respuestas y tomar decisiones operativas con mayor velocidad, siempre bajo los parámetros y controles definidos por cada negocio.
¿Quién tiene la última palabra?
La autonomía de la IA plantea uno de los debates más relevantes para la transformación digital de los próximos años: cómo aprovechar la capacidad de las máquinas para analizar grandes cantidades de información y actuar rápidamente sin perder el control humano sobre las decisiones críticas.
Para las empresas, el reto será encontrar el equilibrio entre automatización y supervisión. La tecnología puede acelerar procesos y ayudar a identificar oportunidades o riesgos, pero la confianza dependerá también de que existan reglas claras sobre cuándo una IA puede actuar por sí sola y cuándo debe intervenir una persona.
En la entrevista con Cristian Castaño, abordamos precisamente estas preguntas: el alcance de la autonomía de la inteligencia artificial, los controles que deberían implementar las organizaciones y las oportunidades que esta evolución representa para sectores estratégicos.


