Casi 7 de cada 10 mipymes colombianas no logran sobrevivir a sus primeros cinco años de operación, según datos de Confecámaras y la principal causa no suele ser la falta de clientes, sino la falta de control financiero.
Las mipymes representan el 99,5% de las empresas formales del país, generan cerca del 79% del empleo y aportan alrededor del 40% del PIB nacional, lo que convierte su sostenibilidad en un asunto de interés económico general, no solo gremial.
Llevar un negocio no es lo mismo que llevar sus finanzas, y esa diferencia es, según expertos del sector, una de las principales razones por las que miles de pequeñas empresas colombianas cierran cada año pese a tener ventas activas. Ante este panorama, David Ortiz, CEO de Siigo, comparte cinco prácticas financieras simples que cualquier mediano o pequeño negocio puede empezar a aplicar hoy mismo para fortalecer su salud financiera de cara al cierre de año.
1. Separe las finanzas personales de las del negocio
Uno de los errores más comunes entre emprendedores es usar una sola cuenta para gastos personales y del negocio. Esto impide saber con certeza si la empresa realmente es rentable o si sobrevive gracias al ingreso personal de su dueño.
2. Proyecte el flujo de caja, no solo las ventas
Tener ventas no significa necesariamente tener dinero disponible. El flujo de caja permite anticipar cuándo entrarán los pagos de los clientes y cuándo deberán hacerse los principales desembolsos del negocio. Esta proyección ayuda a identificar con anticipación los meses en los que puede haber menor liquidez y a organizar gastos, pagos y compromisos sin esperar a que el efectivo se agote.
3. Calcule su punto de equilibrio real
Sin saber cuánto hay que vender para cubrir los costos fijos y variables del negocio, es imposible tomar decisiones informadas sobre precios, descuentos o nuevas inversiones.
4. Cree un colchón de liquidez para los meses bajos
Todo negocio tiene temporadas de menor venta. Contar con una reserva, aunque sea pequeña, evita que una pyme tenga que endeudarse en condiciones desfavorables para cubrir gastos operativos básicos.
5. Automatice el registro financiero
Llevar la contabilidad en papel o en hojas de cálculo dispersas aumenta el margen de error y retrasa la toma de decisiones. Automatizar este proceso permite ver el estado real del negocio en cualquier momento, no solo al cierre del mes.
“Muchas decisiones que parecen comerciales terminan siendo decisiones financieras: cuánto vender, cuándo cobrar, qué gastos asumir o si es momento de invertir. Por eso, la educación financiera no debería entenderse como un tema exclusivo del área contable, sino como una herramienta de gestión para quien está al frente de un negocio”, afirmó David Ortiz, CEO de Siigo.
Para muchas pymes, incorporar estos hábitos no implica convertir la gestión financiera en un proceso más complejo. Hoy existen herramientas como las de Siigo Nube que permiten centralizar información, automatizar tareas y tener una lectura más clara del negocio en el día a día. La clave está en que la tecnología acompañe esa disciplina y convierta los datos financieros en información útil para decidir, anticiparse y planear el siguiente paso.

