Operada por Decameron desde 2012, la Isla de los Micos combina conservación ambiental, turismo sostenible y desarrollo para comunidades indígenas, convirtiéndose en uno de los principales atractivos ecoturísticos de Leticia.
Al sur de Colombia, donde el Río Amazonas conecta las fronteras de Colombia, Brasil y Perú, existe un lugar que durante décadas ha despertado la curiosidad de viajeros nacionales e internacionales: la Isla de los Micos. Rodeada por cientos de hectáreas de selva tropical y habitada por especies emblemáticas como el Saimirí sciureus -conocido popularmente como mico ardilla-, esta isla se ha convertido en uno de los principales símbolos turísticos y ambientales del Amazonas colombiano.
Ubicada a aproximadamente 35 kilómetros de Leticia y accesible tras un recorrido fluvial de cerca de 45 minutos por el Río Amazonas, la Isla de los Micos representa hoy una experiencia de conexión con la biodiversidad, las comunidades indígenas y la sostenibilidad. Sin embargo, su historia también refleja la transformación del turismo en la región amazónica y la evolución de modelos de conservación que hoy buscan proteger tanto la fauna como el entorno natural.
Desde 2012, la operación turística de la Isla de los Micos está a cargo de Decameron, compañía que ha desarrollado un modelo enfocado en la protección de flora y fauna dentro de un territorio de aproximadamente 400 hectáreas. La apuesta ha permitido fortalecer experiencias de turismo responsable mientras se generan oportunidades económicas y culturales para comunidades indígenas cercanas.
“La Isla de los Micos es mucho más que un atractivo turístico. Es un espacio donde buscamos conectar a los visitantes con la riqueza natural y cultural del Amazonas desde una visión de respeto, conservación y sostenibilidad”, asegura Edgar Armando Leal Peñaranda, gerente de Decalodge Ticuna.
El papel de Decameron en el Amazonas colombiano
Actualmente, más de 70 empleos directos dependen de la operación turística vinculada al ecosistema de la cadena hotelera en Amazonas. A esto se suma el trabajo articulado con las comunidades indígenas Maloca Yaguas y Progreso Ticuna, integradas por más de mil habitantes, quienes participan activamente en actividades culturales, ambientales y comerciales relacionadas con el turismo.
Como parte de esta integración, la cadena habilitó espacios permanentes para la comercialización de artesanías elaboradas por integrantes de ambas comunidades. En total, participan 18 artesanos de la comunidad Ticuna y 23 artesanos de la comunidad Yaguas, quienes encuentran en el turismo una vitrina para preservar y compartir su identidad cultural.
Además de la actividad artesanal, cinco artistas indígenas participan de manera constante compartiendo con los viajeros expresiones culturales, bailes tradicionales y relatos ancestrales que permiten comprender la relación espiritual y cotidiana que las comunidades amazónicas mantienen con la selva y sus especies.
“La experiencia en la Isla de los Micos no solo busca generar admiración por la biodiversidad del Amazonas, sino también visibilizar el valor cultural de las comunidades indígenas que han protegido este territorio durante generaciones”, agrega Leal Peñaranda.
Uno de los principales protagonistas de la isla es el Saimirí sciureus, una especie de primate característico de la región amazónica y reconocido por su comportamiento social y agilidad. Los recorridos son guiados por intérpretes ambientales indígenas, quienes explican a los visitantes aspectos relacionados con el comportamiento, la alimentación, la reproducción y la importancia ecológica de estos animales dentro del ecosistema amazónico.
¿Qué otras experiencias ofrece el Amazonas?
La experiencia turística también permite explorar otros escenarios emblemáticos del Amazonas colombiano como Puerto Nariño, los Lagos de Tarapoto, Yahuarcaca y Zacambú, así como actividades de avistamiento de delfines rosados y visitas a espacios culturales como el Museo Etnográfico “El Hombre Amazónico”.
La creciente relevancia del turismo sostenible en Colombia ha convertido al Amazonas en uno de los destinos con mayor potencial para viajeros interesados en naturaleza, conservación y experiencias auténticas. En ese contexto, la Isla de los Micos se ha posicionado como un ejemplo de cómo el turismo puede convertirse en una herramienta para preservar ecosistemas estratégicos y fortalecer economías locales.
En paralelo, Decalodge Ticuna, ubicado en Leticia a pocos minutos del aeropuerto Vásquez Cobo, se ha consolidado como uno de los puntos de entrada para quienes buscan descubrir la región amazónica desde una experiencia inmersiva.
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