En un entorno global marcado por la desaceleración económica, la transformación tecnológica y el cambio constante en los hábitos de consumo, las industrias culturales se consolidan como un sector capaz de adaptarse, innovar y generar valor. Su capacidad para incorporar nuevas herramientas digitales, especialmente aquellas impulsadas por inteligencia artificial (IA), las sitúa hoy en el centro del debate sobre el crecimiento económico y la evolución del trabajo creativo.
En este contexto, el estudio Global Entertainment & Media Outlook (GEMO), presentado por PwC Colombia, resalta cómo la IA está acelerando la transformación de las industrias culturales, no solo como herramienta de eficiencia, sino como catalizador de nuevas formas de búsqueda, creación y distribución de contenido. La IA ya no se limita solo a tareas operativas, sino que está impactando profundamente los procesos creativos en sectores como el cine, la música y los videojuegos. En la producción de videojuegos AAA, por ejemplo, donde los costos pueden superar los USD $200 millones, la IA permite reducir tiempos de desarrollo, optimizar el comportamiento de personajes no jugadores (PNJ) y anticipar patrones de consumo para mejorar la segmentación de audiencias.
“Estamos viendo cómo, en el último año, la IA abandona la etiqueta de herramienta técnica y de moda para convertirse en una cocreadora dentro de las industrias culturales, reclamando su espacio a pasos agigantados. La forma de aprovecharla está en consolidar la relación entre las personas y la tecnología (P+T), guiada por los humanos y priorizada por un uso responsable y ético, de manera que podamos utilizarla como complemento y no como competencia”, destacó Giovanni Molina, socio de Auditoría de Sistemas de PwC Colombia.
Ahora bien, el estudio también subraya que la IA está ampliando las fronteras de la creación cultural. Desde la automatización de procesos de edición y posproducción hasta la generación de piezas originales, esta tecnología está abriendo nuevas posibilidades para la producción creativa. En paralelo, plantea desafíos importantes en materia de ética, derechos de autor y preservación de la autenticidad creativa. No obstante, el informe destaca que los países que logren equilibrar innovación tecnológica con desarrollo de talento humano podrán convertir este momento en una oportunidad para fortalecer su ecosistema creativo.
En Colombia, el sector cultural y creativo ha mostrado una notable resiliencia. La digitalización ha permitido que empresas, artistas y productores diversifiquen sus ingresos y alcancen nuevas audiencias. La expansión de la publicidad digital, unida al crecimiento de los servicios de streaming y plataformas de contenido, está generando nuevas dinámicas de consumo: audiencias más activas, formatos más breves y narrativas interactivas. Estos cambios impulsan a las industrias culturales a repensar su rol, no solo como generadoras de entretenimiento, sino también como laboratorios de innovación tecnológica.
Un ejemplo destacado de este impulso es el reconocimiento internacional del sector cinematográfico, televisivo y audiovisual colombiano. En 2024, la serie Cien Años de Soledad, adaptación de la obra del Nobel Gabriel García Márquez y filmada completamente en Colombia, se convirtió en un evento global en Netflix, generando aproximadamente USD$51.8 millones para la economía local.
Frente a este panorama, Jorge Mario Añez, socio de Consultoría de PwC Colombia, afirma: “La consolidación de las industrias culturales en Colombia frente a la transformación digital requiere una mirada estratégica que combine inversión en infraestructura, formación de talento y articulación entre sectores, aprovechando el impulso de las tecnologías emergentes a favor de la industria.”
En definitiva, el GEMO 2025 revela que las industrias culturales y de medios se encuentran ante una nueva frontera: aquella en la que la innovación tecnológica y la creatividad se combinan para impulsar el desarrollo económico. La IA, junto con la publicidad y la digitalización, no solo redefine los modelos de negocio, sino que abre el camino hacia un ecosistema cultural más competitivo, sostenible y global. Para Colombia, este escenario representa una oportunidad única de consolidar su liderazgo en la economía creativa latinoamericana.

