El auge del trabajo remoto disparó los riesgos de ciberataques; ahora, Zero Trust surge como la solución obligatoria para gerentes y directivos que buscan continuidad segura en sus negocios.
La digitalización acelerada y el auge del trabajo remoto transformaron por completo la forma en que las empresas protegen sus redes. Con miles de empleados conectados desde fuera de la oficina, las herramientas tradicionales como las VPN ya no son suficientes para enfrentar los riesgos actuales.
“Las VPN fueron efectivas cuando el perímetro digital estaba claramente definido: la oficina. Pero hoy los datos, los usuarios y los dispositivos están dispersos por todas partes”, explica Eduardo Franco, director general de NewNet, compañía que en enero de 2026 celebrará 30 años de operaciones en Colombia.
El trabajo remoto amplió la superficie de ataque de las organizaciones. “No es lo mismo tener a 100 personas conectadas a distancia que a 1.000. Cada computador en casa se convirtió en una puerta de entrada potencial para un cibercriminal”, añade Franco.
Este contexto aceleró la adopción del modelo Zero Trust Network Access (ZTNA), que parte del principio de “nunca confíes, siempre verifica”. Mientras una VPN otorga acceso total a la red una vez validado el usuario, Zero Trust exige múltiples verificaciones —ubicación, antivirus, versión del sistema operativo, autenticación multifactor, y mantiene la conexión bajo monitoreo constante.
Según Gartner, en 2021 menos del 10% de los nuevos despliegues usaban ZTNA, pero se proyectó que para 2025 la cifra alcanzaría el 70%. Además, Cybersecurity Insiders indica que el 79% de las organizaciones planean adoptarlo en los próximos dos años, y Trend Micro confirma que el 63% ya está en proceso de migración.
“Con ZTNA no solo controlamos quién entra, sino también qué hace. Es como tener una cámara vigilando cada movimiento digital dentro de la red”, comenta Franco.
El modelo responde a un escenario en el que los ataques son más frecuentes y automatizados, impulsando el uso de inteligencia artificial y analítica avanzada para reaccionar en tiempo real.
En Latinoamérica, la tendencia avanza rápido. De acuerdo con Mobility Foresights, el mercado regional de Zero Trust Architecture —que incluye ZTNA— pasará de US$10.000 millones en 2022 a US$12.450 millones en 2029. En Colombia, NewNet ya gestiona entre 35.000 y 40.000 usuarios bajo este esquema, con fuerte presencia en el sector financiero, seguido de retail, gobierno, salud y educación.
Aunque el costo suele verse como un obstáculo, Franco aclara que la inversión es menor frente al impacto de una brecha de seguridad: “Es como un seguro: puede parecer alto en el corto plazo, pero siempre será inferior al daño financiero y reputacional de un ataque”.
El directivo concluye que adoptar Zero Trust no es solo una decisión técnica, sino estratégica: “La gestión de riesgos debe ser prioridad en las juntas directivas. No es una tendencia, es la base para garantizar la continuidad del negocio en un entorno de amenaza constante”.

