El gaming se consolida como la red social de los jóvenes

Los videojuegos ya no son solo entretenimiento: son plataformas de conexión, comunidad e identidad para las nuevas generaciones.

Durante años se vio al gaming como una actividad de ocio de unos pocos. Hoy, esa percepción ha cambiado radicalmente. Según el informe Dentsu Gaming Trends Report 2025, el 70% de los gamers afirma que los videojuegos les ayudan a conectar con otros. Lejos ha quedado la imagen en la que el gaming aísla a las personas; todo lo contrario, se ha convertido en la forma predominante de interacción social, especialmente entre Gen Z y Millennials.

El informe sostiene que plataformas como Roblox, Discord y Twitch han reemplazado al chat tradicional. Mientras todas las redes sociales funcionan con likes y comentarios, el gaming crea relaciones a través de partidas, mundos virtuales y experiencias compartidas. Este cambio no solo está transformando la manera de socializar, sino cómo se construyen las identidades y culturas digitales.

El 36% de los jugadores consume contenido de gaming para “reír, aprender y pertenecer”. En este contexto, Juan Camilo Suarez, CEO Dentsu Colombia afirma: “Los videojuegos se han convertido en una red social que crea espacios de pertenencia, similares a un grupo de WhatsApp o una comunidad de TikTok. Esto no significa que las reemplace, pero ofrece a los fans algo más valioso: experiencias compartidas”.

Particularmente en la generación Z, el impacto social del gaming es aún más marcado: son 32% más propensos que el promedio global a jugar con el fin de socializar con amigos. Además, más de la mitad afirma que los videojuegos son una excelente forma de hacer amistades nuevas.

La plataforma Roblox ilustra bien esta transformación. Cada mes, allí se crean más de 1.620 millones de amistades, y los usuarios Gen Z pasan en promedio 2,5 horas al día conectados, explorando mundos y compartiendo experiencias. La interacción va más allá del juego: se trata de construir confianza, pertenencia y comunidad.

Esta evolución tiene profundas implicaciones para marcas, medios y creadores. Las audiencias jóvenes ya no consumen pasivamente contenido en redes sociales puesto que, prefieren experiencias interactivas, colaborativas y emocionales. El gaming no solo ofrece eso, sino que lo amplifica con historias, desafíos y recompensas compartidas.

Expandir la propiedad intelectual de entretenimiento a los videojuegos es una forma de involucrar y hacer crecer el fandom. De hecho, las personas tienen 10 veces más probabilidades de tener una opinión positiva sobre las franquicias cuando se lanza un videojuego que la adapta”, indica Juan Camilo. “Estas adaptaciones no solo entretienen, sino que activan comunidades, fomentan la conexión social y generan una identidad compartida a través del juego” finaliza.

El consumo en la comunidad gamers no es un tema ajeno. El 45% de los Gen Z y Millennials están interesados en comprar productos físicos mientras juegan. Esto indica una tendencia en la que cualquier empresa puede implicarse para aumentar sus ventas.

El fandom de los videojuegos es el nuevo motor de las relaciones sociales”, comenta Suarez. Ahora, el desafío para las marcas no será solo estar presentes en redes sociales tradicionales, sino comprender cómo integrar de manera orgánica sus mensajes dentro de los ecosistemas de juegos donde ocurren las conexiones verdaderamente reales.

En definitiva, el gaming ya no es un pasatiempo de pocos: es la red social del presente y el punto de encuentro del futuro. Las personas han encontrado un espacio que genera experiencias reales, por ende, las marcas que logren entender este lenguaje no solo tendrán atención, sino que construirán comunidades duraderas.