El bienestar gana protagonismo entre las nuevas prioridades de consumo de los hogares colombianos

El autocuidado, la belleza, la alimentación saludable y los productos asociados al confort comienzan a ocupar un lugar más relevante dentro del presupuesto familiar, de acuerdo con tendencias recientes de consumo.

El hogar colombiano está cambiando y con él también las decisiones de consumo que ocurren dentro de sus espacios. Si antes la compra para el hogar estaba asociada principalmente con muebles, electrodomésticos y productos necesarios para adecuar la vivienda, hoy aparecen nuevas prioridades relacionadas con el bienestar, el autocuidado y la búsqueda de una mejor calidad de vida.

Esta transformación está relacionada con una evolución en los hábitos de los consumidores. El estudio Demand Moments, elaborado por Worldpanel by Numerator, identifica un crecimiento en los llamados momentos de autocuidado y bienestar, que aumentan 15% y agrupan categorías como medicamentos de venta libre, bebidas funcionales, alternativas lácteas, productos de belleza, alimentos saludables y artículos premium para el cuidado del hogar.

El comportamiento también muestra que el consumo no se concentra únicamente en las necesidades básicas. Los denominados momentos indulgentes registran un crecimiento de 9%, reflejando que, incluso en un escenario en el que los hogares buscan administrar cuidadosamente sus recursos, existe espacio para productos y experiencias asociados con la satisfacción personal y el bienestar.

La tendencia también puede observarse en la manera como las personas se relacionan con los espacios donde viven. El hogar dejó de ser entendido únicamente como un lugar funcional para convertirse en un entorno que puede influir en el descanso, el estado de ánimo y las rutinas cotidianas. Aspectos como la iluminación, el orden, la distribución de los espacios y la reducción del ruido visual han adquirido mayor relevancia en las conversaciones sobre bienestar.

Esta relación entre espacio y bienestar ha sido abordada desde disciplinas como la neuroarquitectura y diferentes investigaciones sobre los entornos en los que transcurre la vida cotidiana. Más allá de la decoración, la forma en que está organizado un espacio puede incidir en cómo las personas descansan, trabajan, se relacionan y desarrollan sus actividades diarias.

Para Adriana Granados, jefe de proyecto de la Feria del Hogar, esta transformación refleja un cambio más amplio en las expectativas alrededor de la vivienda. “El hogar se ha convertido en un espacio en el que las personas no solo buscan resolver necesidades prácticas, sino también sentirse bien, descansar y cuidar de sí mismas. Esa evolución muestra que hablar del hogar hoy implica hablar también de bienestar y calidad de vida”.

Esta tendencia tendrá un espacio de encuentro en la próxima edición de la Feria del Hogar, que se realizará del 3 al 20 de septiembre en Corferias, donde Bienestar y Belleza hará parte de las categorías presentes en el evento. Su inclusión responde a una transformación que ya ocurre en los hogares y que amplía la conversación sobre qué compran las familias y qué buscan construir dentro de sus espacios.

Más que una modificación en las categorías de consumo, el cambio refleja una nueva manera de entender el hogar: un lugar en el que las necesidades funcionales conviven cada vez más con el cuidado personal, la comodidad y el bienestar.