La planificación anticipada no solo marca el comportamiento del viajero colombiano, sino que se convierte en la clave para acceder a mejores experiencias, optimizar recursos y disfrutar viajes más completos.
En un contexto donde viajar se consolida como una decisión cada vez más consciente, la planificación anticipada se posiciona como uno de los principales hábitos del viajero colombiano, especialmente de cara a la temporada de mitad de año. Más allá de una tendencia, se trata de una estrategia que permite tomar decisiones más informadas y aprovechar al máximo cada etapa del viaje.
De acuerdo con un estudio de 2025 del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el 74 % de los colombianos planifica sus viajes con al menos tres meses de anticipación. Este comportamiento refleja un perfil más organizado, que entiende que anticiparse no solo facilita la logística, sino que también impacta directamente en la calidad de la experiencia.
Planear con tiempo trae consigo múltiples ventajas. Entre ellas, la posibilidad de acceder a una mayor disponibilidad de vuelos y alojamientos, encontrar mejores tarifas, diseñar itinerarios más completos y personalizados, y reducir el estrés asociado a la organización de último momento. Así mismo, la anticipación permite comparar opciones, investigar destinos con mayor profundidad y asegurar experiencias que suelen agotarse rápidamente en temporadas altas.
Esta tendencia cobra especial relevancia en el segundo trimestre del año, cuando los viajeros comienzan a definir sus vacaciones de junio y julio. En este contexto, anticiparse se convierte en un factor determinante para estructurar viajes más completos, que integren transporte, alojamiento y actividades alineadas con los intereses de cada viajero.
“Estamos viendo un viajero más estratégico, que planifica con anticipación y elige destinos que le permitan realmente desconectarse. Mientras el 49 % aún opta por paquetes turísticos, un 42 % prefiere organizar su viaje de forma independiente, combinando planificación con personalización. Temporadas como mitad de año se convierten en momentos clave para hacer pausas más largas y priorizar el bienestar”, afirma Ireth Rodríguez, jefa del Departamento de Promoción y Desarrollo del Segmento Vacacional del ICT.
El comportamiento del mercado colombiano también evidencia una evolución hacia experiencias más estructuradas y significativas, con una duración promedio de viaje de 12,7 días, lo que refuerza la importancia de planificar con anticipación para aprovechar mejor el tiempo y los recursos disponibles.
En este escenario, Costa Rica se posiciona como un destino alineado con este nuevo perfil de viajero, gracias a una oferta que facilita la planificación previa y permite construir itinerarios diversos, sostenibles y enfocados en el bienestar. Su propuesta responde a quienes buscan organizar sus vacaciones con tiempo para asegurar experiencias completas, desde el contacto con la naturaleza hasta actividades de relajación y aventura.
De esta manera, más que una tendencia, la planificación anticipada se consolida como un reflejo de un consumidor que prioriza el valor de su tiempo, la calidad de su experiencia y el equilibrio durante sus vacaciones, entendiendo que un buen viaje comienza mucho antes de hacer la maleta.
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