El mercado global de migración a la nube pasaría de US$24.640 millones en 2025 a US$159.220 millones en 2034, según The Insight Partners.
En medio de esta expansión, evaluar las aplicaciones, definir prioridades y migrar por etapas son algunos de los pasos que hacen parte de un proceso de migración estructurado.
Migrar una empresa a la nube no consiste simplemente en trasladar aplicaciones y datos desde una infraestructura existente hacia un nuevo entorno. Antes de comenzar, las organizaciones deben conocer qué tienen, definir qué migrarán primero, establecer una hoja de ruta y determinar cómo medir los resultados.
La dimensión que está tomando este proceso se refleja en las proyecciones de mercado. De acuerdo con el informe Mercado de migración a la nube de The Insight Partners, el mercado global alcanzaría los US$159.220 millones en 2034, frente a los US$24.640 millones de 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 23,04% entre 2026 y 2034.
Ante este escenario, CNID identifica cinco etapas que permiten estructurar un proyecto de migración a la nube: evaluación, planificación, migración, optimización y optimización continua.
1. Evaluar antes de migrar: el primer paso consiste en conocer el punto de partida. Una evaluación permite analizar los resultados de herramientas de assessment, identificar requerimientos y restricciones y definir aspectos como la estrategia y el tipo de migración. También se consideran el nivel de complejidad y los grupos de aplicaciones que harán parte del proyecto. Esta información permite establecer qué aplicaciones pueden migrar, bajo qué condiciones y cuáles requieren un tratamiento diferente.
2. Definir una hoja de ruta: una vez realizada la evaluación, el siguiente paso es establecer qué se va a migrar y en qué orden.
CNID contempla el desarrollo de un roadmap por las fases de migración, tomando como referencia factores como la complejidad, prioridad, procesos y necesidades de cada aplicación. En este momento también se define el cronograma, además de las herramientas que serán utilizadas. Dividir el proyecto en ciclos permite segmentar la ejecución en lugar de abordar toda la infraestructura simultáneamente.
“Una migración a la nube no debería comenzar por la tecnología, sino por entender qué necesita realmente la organización. Evaluar las aplicaciones, identificar restricciones y establecer prioridades, permite construir una hoja de ruta y definir una migración por etapas, en la que cada una pueda ser revisada antes de avanzar a la siguiente”, señala Juan Buritica – Account Manager de CNID.
3. Ejecutar la migración por sprints: con la hoja de ruta definida, comienza la ejecución. Este periodo contempla la implementación de Cloud Foundations, utilizando un setup checklist y una Landing Zone, seguida de la migración de cada fase mediante sprints. El proceso incluye la revisión de los resultados obtenidos en cada sprint y la documentación de las lecciones aprendidas.
De esta manera, el proyecto incorpora momentos de revisión durante la ejecución y no solamente al finalizar la migración.
4. Revisar costos y desempeño después de migrar: llegar a la nube no significa que el proyecto haya terminado. La siguiente parte corresponde a la optimización, la cual contempla una revisión post-migración, el análisis de tendencias de costos, la revisión de FinOps en las cuentas de facturación y el desempeño de cada fase migrada.
También pueden revisarse oportunidades de refactorización, optimización del tamaño de las máquinas en Compute Engine y/o VMware Engine y aplicaciones que puedan ser llevadas a contenedores.
5. Mantener una optimización continua: el último paso es convertir la optimización en un proceso permanente. CNID recomienda una optimización continua, enfocada en validar constantemente las oportunidades de optimización y mejorar los procesos.
Para las organizaciones que están considerando dar este paso, el proceso comienza mucho antes de mover la primera aplicación: evaluar el entorno actual, establecer prioridades, construir un roadmap, ejecutar la migración por niveles y mantener una revisión posterior de costos y desempeño son elementos que hacen parte de una migración estructurada.


