Durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá, uno de los eventos culturales más grandes del país, la alta afluencia de visitantes pone a prueba la capacidad operativa de hoteles y servicios en la ciudad.
Con miles de visitantes diarios, agendas que superan las 2.000 actividades y una creciente participación internacional, eventos como la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), se han convertido en un reto logístico no solo para los organizadores, sino también para la infraestructura de servicios que sostiene la experiencia en la ciudad.
En este contexto, la operación hotelera adquiere un rol estratégico de garantizar que la calidad del servicio se mantenga incluso en escenarios de máxima ocupación, alta rotación de huéspedes y demandas simultáneas de turismo, cultura y negocios.
En el caso de Hilton Bogotá Corferias, su ubicación dentro del recinto ferial y su integración con el centro de convenciones Ágora, lo han convertido en un punto de operación clave para ferias y eventos de gran escala en la ciudad.
Desde esta perspectiva, Santiago Mejía, director de Operaciones de Hilton Bogotá Corferias, hotel oficial del evento, comparte tres claves para enfrentar este tipo de escenarios sin afectar la experiencia del visitante:
1. Anticiparse a los picos del evento
Más allá de la ocupación, el reto está en entender los flujos. En ferias como la FILBo, los horarios de mayor tráfico, la llegada de delegaciones internacionales y la programación paralela impactan directamente la operación del hotel.
“La clave es planear con base en el comportamiento del evento, no solo en la demanda. Eso permite ajustar tiempos, equipos y servicios antes de que ocurran los picos”, explica Mejía.
2. Integrarse al ecosistema del evento
Durante este tipo de encuentros, los hoteles dejan de ser únicamente espacios de alojamiento y se convierten en extensiones del evento. Reuniones editoriales, encuentros empresariales y espacios de networking suelen trasladarse fuera del recinto ferial.
Esto exige que la operación hotelera esté alineada con la dinámica del evento y pueda responder a necesidades que combinan hospitalidad y negocios.
3. Sostener estándares en escenarios de alta presión
Uno de los principales desafíos es mantener la consistencia del servicio cuando la ocupación alcanza su punto máximo. Esto implica protocolos claros, equipos preparados para alta rotación y una oferta capaz de responder a públicos diversos sin perder calidad. “El reto no es solo atender a más personas, sino hacerlo con el mismo nivel de detalle”, señala Mejía.
Un rol clave en los grandes eventos de ciudad
La FILBo, que en ediciones recientes ha superado los 570.000 asistentes y se consolida como uno de los eventos culturales más importantes de América Latina, también dinamiza el turismo y los negocios en Bogotá. En ese escenario, la operación hotelera se convierte en un componente esencial para que la experiencia del evento funcione sin fricciones.
De esta manera, mientras los pabellones concentran la agenda cultural, los hoteles operan como nodos de conexión donde convergen descanso, reuniones y oportunidades, asegurando que la ciudad responda a la escala de sus grandes encuentros.
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