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Qué sí y qué no deberían automatizar las empresas en 2026

La inteligencia artificial avanza con fuerza en las empresas de América Latina, pero no todo debería delegarse a los algoritmos.

Un nuevo estudio de WeWork y Michael Page revela hasta dónde llega la automatización y por qué el factor humano sigue siendo irremplazable.

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana en el trabajo. Sin embargo, el reto para las organizaciones en 2026 no será solo adoptar IA, sino decidir estratégicamente qué tareas automatizar y cuáles deben seguir dependiendo del criterio humano, según revela el estudio IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral, desarrollado por WeWork y Michael Page en cinco países de la región.

El informe, que recoge la percepción de más de 5.000 trabajadores en México, Chile, Colombia, Perú y Argentina, muestra que, aunque el 63% de las empresas ya implementó algún software de IA, la tecnología debe ser un aliado, no un reemplazo.

Lo que sí debería automatizarse

De acuerdo con el estudio, las tareas operativas, repetitivas y técnicas son las principales candidatas para ser asumidas por la inteligencia artificial. El 51% de los encuestados ya utiliza IA para actividades técnicas diarias, como análisis de datos, automatización de reportes, búsquedas avanzadas de información o soporte a procesos administrativos.

Además, el 46% considera que entre el 11% y el 30% de su carga laboral podría automatizarse, principalmente en procesos que consumen tiempo pero no requieren toma de decisiones complejas. Esta percepción se traduce en que el 98% de las personas considera que la IA mejora la eficiencia en el trabajo presencial y 93% también lo ve así en esquemas híbridos o remotos.

Lo que no debería quedar en manos de la IA

Pese al avance tecnológico, el estudio indica que la inteligencia artificial no debe sustituir las tareas que implican liderazgo, toma de decisiones estratégicas, gestión de equipos, creatividad y construcción de relaciones humanas.

El 78% del talento ve la IA como una herramienta de apoyo y no como un reemplazo, y persisten reservas frente a su uso para medir productividad o evaluar desempeño, solo el 31% se sentiría cómodo con ese tipo de supervisión automatizada.

“La IA es poderosa para optimizar procesos, pero no puede, ni debe, reemplazar el juicio humano, la empatía o la capacidad de construir cultura”, afirma Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica. “En 2026, las empresas más competitivas serán aquellas que logren un equilibrio entre automatizar lo repetitivo y liberar tiempo para que las personas se concentren en lo que realmente genera valor”.

En Colombia, el uso de IA alcanza al 29% del talento, el segundo porcentaje más alto de la región después de Brasil. Aun así, el conocimiento sigue siendo incipiente, 58% declara tener un nivel básico y 39% intermedio, lo que explica por qué 97% de los trabajadores quiere capacitación formal en inteligencia artificial.

El contexto laboral también influye. Con ciudades como Barranquilla y Bogotá entre las más congestionadas del mundo, la automatización aparece como una vía para ganar eficiencia sin sacrificar bienestar, especialmente en modelos híbridos, que hoy son los preferidos por el 54% del talento.

Con este panorama, el estudio concluye que la conversación ya no gira en torno a si la IA debe usarse, sino cómo y para qué. Automatizar sin estrategia puede generar rechazo; hacerlo con foco en productividad, flexibilidad y bienestar puede convertirse en una ventaja competitiva.

“La tecnología avanza, pero el trabajo sigue siendo profundamente humano”, concluye Hidalgo. “La pregunta no es qué tanto puede hacer la IA, sino qué queremos que sigan haciendo las personas”.

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