Icono del sitio Technocio

Perú más allá de Machu Picchu: 4 destinos que vale la pena descubrir

Un país donde el desierto se encuentra con el océano, las tradiciones andinas permanecen vivas y una historia de miles de años convive con la modernidad.

Durante décadas, Machu Picchu ha sido el gran símbolo del Perú ante el mundo. Pero basta apartarse del camino más conocido para descubrir un país capaz de sorprender una y otra vez: tropical en el norte, andino en sus tradiciones, urbano y cosmopolita en su capital, y con una historia que comenzó miles de años antes de los incas.

Ese descubrimiento comienza incluso antes de llegar a la ciudadela. Porque Perú no es solamente un destino arqueológico: es un territorio donde la geografía cambia radicalmente en pocas horas y donde cada paisaje revela una forma diferente de relacionarse con la naturaleza, la cultura y la gastronomía.

Punta Sal: descubrir el Perú tropical

Para muchos viajeros, una de las primeras sorpresas del Perú aparece en el extremo norte. El departamento de Tumbes revela una faceta tropical y marítima del país, marcada por una biodiversidad excepcional. En Punta Sal, reconocido balneario, las aguas cálidas y las extensas playas crean un paisaje único que va más allá del descanso, permitiendo descubrir los ecosistemas marinos y costeros característicos de la región y, durante la temporada de migración, disfrutar de uno de sus mayores atractivos naturales: el avistamiento de ballenas jorobadas, una experiencia que acerca a los visitantes a la riqueza natural de este rincón del norte peruano.

La experiencia puede ir mucho más allá de contemplar el océano. A través de Decameron Explorer, los viajeros pueden participar en excursiones de observación de ballenas jorobadas y tortugas marinas, navegando por la costa de manera responsable junto a guías especializados. Además, la oferta incluye recorridos a Máncora, uno de los destinos más emblemáticos del norte peruano, ideal para disfrutar de sus playas, su ambiente relajado y su reconocida gastronomía. Así, la experiencia combina naturaleza, aventura y los atractivos más representativos de la costa norte.

En este entorno se encuentra Royal Decameron Punta Sal, un resort frente al Pacífico que convierte la relación con el mar en parte esencial de la estadía. Su concepto “Todo Incluido” integra alojamiento, gastronomía, entretenimiento y actividades acuáticas no motorizadas, mientras su ubicación permite disfrutar de este singular paisaje del norte peruano que también es posible “degustar” puesto que, los pescados y mariscos del Pacífico, están presentes en el ceviche y otros sabores característicos del norte que permiten llevar a la mesa una parte de esa identidad de Tumbes y descubrir que, en Perú, la gastronomía también comienza en el el paisaje.

Mucho antes de los incas: descubrir otra historia del Perú

Pero el descubrimiento también puede hacerse viajando hacia atrás en el tiempo. En la costa central, La Ciudad Sagrada de Caral guarda una historia que antecede en miles de años a la de Machu Picchu. Con unos 5.000 años de antigüedad, la Ciudad Sagrada de Caral-Supe es reconocida por UNESCO como uno de los testimonios más antiguos de civilización en América, con arquitectura monumental y una compleja organización social desarrollada mucho antes del surgimiento del Imperio Inca.

La historia continúa en otros territorios: los antiguos “puquios” de Nasca muestran el extraordinario conocimiento hidráulico de las sociedades que habitaron uno de los desiertos más áridos del planeta, mientras Kuélap recuerda el legado de los Chachapoyas, una cultura que construyó su propio universo arquitectónico y cultural en las montañas del nororiente peruano. Son zonas que permiten comprender que la riqueza histórica del país es mucho más extensa que la que suele concentrarse alrededor de los incas.

El Pueblo: una puerta a la tradición andina

Esa diversidad cultural también puede experimentarse en Santa Clara, en las afueras de Lima. Allí, Decameron El Pueblo propone una experiencia diferente: un resort concebido como un pueblo andino, cuya arquitectura, espacios, gastronomía y actividades buscan recrear elementos de la vida tradicional peruana.

La experiencia comienza en su propia Plaza de Armas, alrededor de la cual se desarrolla buena parte de la vida del resort. Allí, los huéspedes pueden encontrar un mercadito de artesanos y, durante las noches, disfrutar de espectáculos que hacen de este espacio un punto de encuentro dentro de la experiencia.

Perú tiene una experiencia para cualquier tipo de viajero, desde el aventurero hasta el que busca conectarse con las tradiciones del país. La recomendación final es coordinar con tiempo el itinerario con el fin de poder conocer todo lo que el turista quiere primar.

Más noticias de turismo en DeViaje.com.co

Salir de la versión móvil