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Las atracciones reinventan el desarrollo de los destinos turísticos en Colombia

En el marco del Día Mundial del Turismo, la Asociación Global para la Industria de las Atracciones, IAAPA, destaca una tendencia creciente: destinos que incorporan atracciones para fortalecer su oferta y operadores que amplían su infraestructura para convertirse en destinos turísticos.

La frontera entre una atracción turística y un destino está cambiando. En Colombia, parques temáticos, acuáticos, experiencias inmersivas, centros de entretenimiento y otros tipos de atracciones tienen un papel cada vez más relevante en el desarrollo y posicionamiento de los destinos.

De acuerdo con el más reciente Estudio de Impacto Económico de IAAPA para América Latina y el Caribe, la industria de atracciones en Colombia generó US$1.095 millones de impacto económico en 2024, recibió 11,2 millones de visitantes y respaldó 44.900 empleos, revelando la importancia de esta industria para la actividad económica del país.

“La relación entre turismo y atracciones es cada vez más bidireccional. Algunos destinos incorporan atracciones para fortalecer su propuesta, mientras los operadores desarrollan nuevas experiencias y servicios para generar viajes más completos”, señaló Paulina Reyes, vicepresidenta y directora ejecutiva de IAAPA para América Latina y el Caribe.

Cuando el destino incorpora la atracción

Colombia ofrece diversos ejemplos de esta evolución. En Medellín, el Parque Arví combina naturaleza, cultura y turismo comunitario y se conecta con la ciudad a través del Metrocable, integrándose a la oferta turística de la capital antioqueña. En Zipaquirá, la Catedral de Sal se ha convertido en uno de los principales atractivos del destino, complementando su patrimonio histórico, gastronomía y oferta cultural.

Estos ejemplos muestran cómo una atracción puede integrarse a la estrategia turística de un destino y generar nuevas razones para visitarlo, permanecer más tiempo y explorar su entorno.

Cuando la atracción crea el destino

La tendencia también ocurre en sentido contrario. Parque del Café, en Quindío, combina atracciones, cultura cafetera, naturaleza y gastronomía, convirtiéndose en uno de los principales motivos para visitar el Paisaje Cultural Cafetero.

Hacienda Nápoles, en Antioquia, evolucionó hacia un complejo que integra seis parques temáticos, naturaleza, experiencias de aventura y hoteles, construyendo alrededor de la atracción una oferta turística integral.

PANACA, también en el Eje Cafetero, convirtió la experiencia alrededor del campo, los animales y la cultura rural en una atracción capaz de generar su propio flujo turístico y complementar la oferta de la región.

Estos ejemplos muestran cómo una atracción puede convertirse en un motivo de viaje y, a partir de ahí, impulsar una oferta turística más amplia.

Una tendencia regional

La convergencia entre atracciones y turismo también se observa en América Latina y el Caribe, donde desarrolladores turísticos incorporan entretenimiento y operadores de atracciones amplían su oferta hacia la hospitalidad y otros servicios.

“Una atracción puede ser mucho más que un lugar de visita: puede convertirse en un motivo para viajar y contribuir a crear experiencias y destinos completos. Esta convergencia representa una oportunidad importante para Colombia y para América Latina y el Caribe”, agregó Reyes.

En ambos sentidos, las atracciones están adquiriendo un papel cada vez más estratégico en el desarrollo turístico y económico de las comunidades y regiones donde operan.

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