La principal lección: es necesario mantener soluciones actualizadas, diversificar tecnologías y proveedores.
Las interrupciones en servicios financieros digitales, que afectan transferencias entre entidades, billeteras digitales y operaciones con clientes, hacen parte de los desafíos que enfrentan hoy múltiples sectores intensivos en tecnología en Colombia -como banca, telecomunicaciones, comercio, transporte y servicios públicos-.
Desde SONDA, empresa experta en transformación digital, se señala que estos eventos no deben analizarse solo como incidentes aislados, sino como una señal de alerta sobre la necesidad de acelerar procesos de modernización tecnológica en organizaciones que dependen de plataformas críticas para su operación diaria.
“Hoy muchas entidades operan combinando tecnologías antiguas y modernas. Y en muchos casos, sistemas críticos que funcionan bien de forma aislada están obsoletos, pero se mantienen activos porque reemplazarlos implica costos y riesgos operativos difíciles de cuantificar”, explicó Patricio Fuentes Aros, gerente general de SONDA Colombia.
El costo invisible de los sistemas antiguos
Según estimaciones de la industria, grandes organizaciones -incluidas entidades financieras- destinan entre el 60% y el 80% de su presupuesto en tecnología a mantener y operar sistemas antiguos que siguen siendo esenciales para su funcionamiento diario. Gartner advierte que este alto gasto limita la capacidad de innovación y acelera la necesidad de modernización. Distintos casos en el país muestran la urgencia de avanzar hacia plataformas modernas, capaces de responder al crecimiento de usuarios y a la demanda de servicios digitales en tiempo real.
En algunos casos, se integra tecnología nueva sobre sistemas muy antiguos para tener una mejor experiencia del usuario final. Aunque esto puede ayudar por un tiempo, no puede ser una solución permanente ya que aumenta el riesgo de fallas, particularmente al hacer actualizaciones. Lo que ha sucedido refleja que aplazar la modernización puede terminar siendo más costoso.
Complejidad de los proyectos de actualización
Fuentes enfatizó que renovar plataformas en sectores como banca, retail, energía o transporte no es solo un desafío económico, sino estratégico. Es decir, migrar a un sistema financiero que mueve millones de transacciones diarias implica riesgos difíciles de dimensionar. Sin embargo, no hacerlo aumenta la probabilidad de interrupciones masivas, pérdida de confianza y afectación directa a millones de usuarios.
De acuerdo con cifras de la Superintendencia Financiera, más del 82% de las operaciones financieras en Colombia se realizan por canales digitales, como internet y aplicaciones móviles. Esto significa que cualquier falla tiene impacto inmediato en la economía cotidiana de personas y empresas, una realidad que también viven otras industrias altamente digitalizadas.
Diversificación de proveedores: clave para la resiliencia
Otro factor crítico es la concentración tecnológica.
“Escuchar solo a unos pocos proveedores o confiar exclusivamente en ciertas tecnologías puede limitar la capacidad de respuesta. La diversificación tecnológica y el trabajo con múltiples proveedores fortalece la resiliencia, aunque también exige mejores capacidades de integración y gobierno de TI”, señaló Fuentes.
Las fallas que afectan transferencias, pagos y operaciones en tiempo real, generan incertidumbre entre usuarios que dependen de los servicios digitales para su vida diaria.
Desde SONDA Colombia, la recomendación es clara: avanzar en planes de modernización tecnológica sostenibles, fortalecer la interoperabilidad y priorizar la resiliencia operativa para proteger a los usuarios y asegurar la estabilidad de los distintos sectores de la economía.
“En la economía digital, la confianza es el activo más valioso. Cada interrupción afecta esa confianza. Por eso, las empresas deben avanzar hacia arquitecturas modernas, redundantes y resilientes que garanticen continuidad operativa”, concluyó Patricio.

