El análisis de ALTO Colombia revela que cerca del 48% de los eventos delictivos ocurren entre jueves y sábado y que un solo caso puede generar pérdidas de hasta $300 millones para las empresas.
Comprender la evolución de los delitos contra las empresas se ha convertido en un factor clave para la gestión del riesgo. Más allá del número de casos, identificar patrones de operación, horarios críticos, ciudades con mayor impacto económico y modalidades delictivas permite fortalecer las estrategias de prevención y respuesta empresarial.
Con ese propósito, ALTO Colombia analizó los eventos registrados y gestionados entre enero y julio de 2026, a partir de la información consolidada de su red de empresas aliadas y de los procesos de gestión jurídica que lidera en el país. Con base en esa información, ALTO Colombia identifica tendencias, anticipa riesgos y aporta información para fortalecer la toma de decisiones de las organizaciones. En total se documentaron 2.633 eventos delictivos, un incremento del 16,5% frente al mismo periodo de 2025, con pérdidas superiores a $5.572 millones. Del total de casos, el 90,7% correspondió a hurtos, confirmando que esta continúa siendo la principal modalidad que afecta a las empresas incluidas en el análisis.
«El delito contra las empresas está evolucionando. Hoy no basta con reaccionar frente a un hurto; las organizaciones necesitan comprender cómo operan estas estructuras, identificar patrones y anticiparse a los riesgos. Esa capacidad de convertir datos en inteligencia es lo que permite fortalecer la prevención y proteger la continuidad del negocio», afirmó Jorge Segura, Country Manager de ALTO Colombia.
El análisis también identificó patrones que pueden servir como herramienta para la gestión del riesgo. Los días con mayor concentración de eventos fueron jueves, viernes y sábado, que en conjunto concentran cerca del 48% de los casos registrados durante el semestre, mientras que la franja comprendida entre las 2:00 p.m. y las 7:00 p.m. registró la mayor incidencia. Los sectores de ferretería y mejoramiento del hogar, moda y confección, y salud, farmacia y cuidado personal concentraron el mayor número de afectaciones durante el periodo analizado.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la frecuencia del delito no siempre coincide con su impacto económico. Bogotá concentró 1078 eventos, equivalentes al 46% del total, con pérdidas cercanas a $2.325 millones. En contraste, Cali, con 288 eventos, registró pérdidas superiores a $1.078 millones, lo que evidencia que un menor número de incidentes puede representar una afectación económica significativa para las organizaciones.
Asimismo, el análisis identificó casos en ciudades donde un solo evento generó pérdidas extraordinarias, como Puerto Salgar, con una afectación cercana a $300 millones, y Norcasia, con pérdidas superiores a $160 millones. Estos casos demuestran que el mayor riesgo no siempre está asociado con la frecuencia del delito, sino con la severidad de cada evento.
Por su parte, Medellín reportó 441 eventos y una recuperación de mercancía superior a $358 millones, lo que refleja la importancia de fortalecer las capacidades de respuesta y la articulación entre el sector privado y las autoridades para reducir el impacto económico del delito.
Uno de los principales hallazgos del estudio es la creciente sofisticación de algunas modalidades delictivas. El análisis identificó, en varios de los casos registrados, la participación de grupos conformados por entre tres y diez personas que actúan de manera coordinada para facilitar la comisión del hurto. Entre los roles identificados se encuentran quienes distraen al personal, vigilan el entorno, ejecutan el delito y apoyan la huida e, incluso, en determinados casos, ejercen intimidación o violencia contra los colaboradores para asegurar la comisión del hecho.
Frente a este panorama, el trabajo articulado entre ALTO Colombia, las empresas de su red y las autoridades ha permitido fortalecer la respuesta frente a este fenómeno. En los últimos cinco años, esta colaboración ha contribuido a la desarticulación de más de 20 bandas delincuenciales que afectaban la operación de compañías vinculadas a la red ALTO, además de avanzar en la recuperación de mercancía y la judicialización de los responsables.
Solo durante el primer semestre de 2026, ALTO logró recuperar cerca de $1.637 millones, equivalente al 24% del valor comprometido en los eventos registrados. Además, impulsó 1.260 audiencias, gestionó procesos relacionados con 1.948 imputados y obtuvo 887 resultados jurídicos positivos, consolidando una respuesta integral basada en prevención, inteligencia y gestión jurídica especializada.
«La seguridad empresarial ya no depende únicamente de cámaras o vigilancia física. Hoy la diferencia está en la inteligencia, la analítica y la capacidad de conectar información para identificar patrones criminales antes de que el delito vuelva a ocurrir. Ese es el camino para construir empresas más resilientes y fortalecer la protección del patrimonio empresarial», agregó Segura.
Más allá de las cifras, el análisis evidencia que los delitos contra las empresas presentan patrones que pueden ser identificados y gestionados. En ese contexto, la información se convierte en una herramienta estratégica para anticipar riesgos, fortalecer la toma de decisiones y desarrollar modelos de prevención cada vez más efectivos. Con ese enfoque, ALTO Colombia integra tecnología, analítica avanzada, inteligencia y gestión jurídica especializada para ayudar a las organizaciones a anticipar riesgos, reducir pérdidas, fortalecer la toma de decisiones y construir operaciones más seguras y resilientes frente a un fenómeno delictivo cada vez más sofisticado.

