En el mes del Amor y la Amistad, la tecnología para el hogar también encuentra nuevas formas de acompañar a familiares, amigos y mascotas, incluso cuando la distancia impide estar físicamente presentes.
Preguntar “¿ya llegaste?”, llamar para saber cómo está alguien o revisar que todo esté bien en casa son algunas de las formas cotidianas en que las personas expresan cuidado. Aunque estos gestos parecen sencillos, responden a una necesidad cada vez más presente: mantenerse cerca de quienes más queremos incluso cuando las rutinas, el trabajo o la distancia impiden compartir el mismo espacio.
En este contexto, el hogar inteligente está adquiriendo una dimensión que va más allá de la comodidad. Cámaras conectadas, sistemas de acceso inteligente y aplicaciones móviles están incorporando nuevas posibilidades para observar, comunicarse, recibir alertas y gestionar el acceso al hogar. Así, la tecnología se convierte en una herramienta adicional para acompañar a quienes hacen parte de nuestra vida, incluso cuando no podemos estar físicamente presentes.
“Las necesidades de las familias están cambiando y la tecnología también debe responder a esas nuevas dinámicas. Hoy no se trata únicamente de proteger una vivienda, sino de brindar herramientas que permitan a las personas estar informadas, comunicarse y sentirse más tranquilas respecto de quienes están en casa, incluso cuando están lejos”, explica Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ.
“Quiero saber que están bien”
Para muchas familias, cuidar comienza por algo tan sencillo como poder comprobar que todo está bien. Puede ser saber cómo están los niños mientras los padres trabajan, verificar que un adulto mayor se encuentra bien durante el día o simplemente mirar a una mascota que permanece sola en casa. En estos escenarios, contar con una mirada remota puede hacer la diferencia entre preguntarse qué está pasando y poder comprobarlo directamente.
La C6N G1 2K de EZVIZ está pensada para quienes buscan tener una visión más amplia de lo que ocurre en diferentes espacios del hogar. Su capacidad de giro de hasta 350° horizontal y 85° vertical ayuda a recorrer una habitación y reducir puntos ciegos, mientras que el seguimiento inteligente mantiene la actividad detectada dentro del encuadre. Desde la EZVIZ App, además, los usuarios pueden recibir notificaciones cuando se registra actividad y consultar lo que sucede desde su celular.
La posibilidad de estar pendiente no desaparece cuando cae la noche. Sus luces LED infrarrojas ofrecen visión nocturna de hasta 10 metros, ayudando a mantener la visualización del espacio incluso en condiciones de poca iluminación.
La utilidad de estos dispositivos no se limita a la vigilancia. Funciones como el audio bidireccional permiten establecer comunicación inmediata con quienes se encuentran en el hogar, facilitando la coordinación de tareas cotidianas o la atención de situaciones que requieren una respuesta rápida. De esta manera, la tecnología aporta una capa adicional de practicidad a la gestión diaria del hogar.
“Quiero estar disponible cuando me necesiten”
Hay momentos en los que cuidar no significa solo saber qué está pasando, sino tener la posibilidad de responder. Para ello, las soluciones de seguridad también deben adaptarse a las diferentes dinámicas de cada hogar, especialmente cuando cambian de espacio o no cuentan con una conexión Wi-Fi estable.
La CB2 4G de EZVIZ responde a esa necesidad con un diseño compacto, batería integrada y una base magnética que facilita cambiarla de ubicación sin depender de una instalación fija. Su batería ofrece una recarga de 2000 mAh, mientras que la conectividad 4G amplía las posibilidades de monitoreo en lugares donde no se dispone de una red Wi-Fi estable.
Esta flexibilidad puede ser útil para acompañar diferentes momentos de la rutina familiar. La cámara puede trasladarse de un espacio a otro según las necesidades y continuar registrando eventos ante cortes de energía gracias a su almacenamiento local. Además, la tecnología AOV (Always-On Video) genera registros a intervalos determinados, ampliando la información disponible sobre lo que ocurre en casa más allá de los momentos en que se detecta una actividad.
Más que mantener una cámara encendida, se trata de contar con una herramienta que acompañe las necesidades del hogar y ayude a las personas a estar disponibles cuando algo requiere su atención.
“Quiero saber quién está entrando a casa”
El cuidado tampoco termina dentro del hogar. La puerta de entrada es otro de los espacios donde saber qué ocurre puede aportar mayor confianza, especialmente cuando los habitantes de la vivienda no están presentes.
Las nuevas DL20FVS Plus y DL50FVS Plus de EZVIZ llevan esta idea de acompañamiento hasta el acceso. Ambas incorporan reconocimiento facial 3D y reconocimiento de venas de la palma de la mano como alternativas para validar la identidad de quien intenta ingresar. Mientras el reconocimiento facial utiliza detección profunda para identificar los rasgos del usuario y dificultar intentos de suplantación mediante fotografías o videos, el reconocimiento de venas analiza el patrón vascular interno de la palma para ofrecer otra forma de autenticación. Así, las cerraduras incorporan distintas opciones para gestionar de manera más segura quién puede acceder al hogar.
Pero la relación con la puerta no termina cuando alguien intenta entrar. Ambas cerraduras cuentan con una cámara con campo de visión de 132°, videollamada bidireccional con cambio de voz y visualización en directo desde la EZVIZ App. Esto significa que, aunque nadie esté físicamente en casa, es posible comprobar quién está frente a la puerta cuando llega un familiar, atender una visita o comunicarse con una persona que necesita ingresar. Además, desde la EZVIZ App es posible gestionar y consultar diferentes dispositivos del ecosistema EZVIZ desde una sola plataforma, facilitando el monitoreo y control de las soluciones conectadas del hogar.
En definitiva, la evolución del hogar inteligente muestra que la seguridad también puede estar vinculada con el cuidado cotidiano. Verificar que un familiar está bien, conversar con quienes están en casa o saber quién está frente a la puerta son acciones que hoy pueden acompañarse desde un mismo ecosistema tecnológico.
La tecnología no sustituye el cuidado ni la cercanía humana, pero sí ofrece nuevas herramientas para ejercerlos con más información y conexión. Porque estar lejos no necesariamente significa estar ausente: a veces, cuidar también es poder mirar, escuchar, responder y estar disponible cuando más se necesita.

