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Del ritual a la aventura: siete destinos donde el té se convierte en una experiencia inolvidable

Día Internacional del Té: los siete destinos del mundo donde esta tradición se vive como una experiencia turística.

Civitatis reúne siete formas de descubrir esta infusión, en una ruta que parte de las ceremonias japonesas, pasa por las plantaciones portuguesas y los rituales de hospitalidad en Marruecos, e incluye recorridos históricos en Boston y casas de té en China.

Cada 21 de mayo se conmemora el Día Internacional del Té, una fecha que reconoce la importancia cultural, social y económica de esta bebida en distintas regiones del planeta. En este contexto, Civitatis destaca cómo el té ha pasado de ser una tradición cotidiana para convertirse en una motivación de viaje, con propuestas que incluyen desde ceremonias japonesas hasta degustaciones y recorridos por plantaciones en diferentes países.

En esta línea, la plataforma presenta una selección de siete lugares imperdibles para seguir la ruta del té en destinos donde su preparación, consumo y paisaje revelan sabores, costumbres e historia.

“Si bien Colombia es reconocida mundialmente por su cultura cafetera, cada vez vemos un mayor interés por experiencias asociadas a otras bebidas, como el té, que conectan con el bienestar, la pausa y la tradición. Este comportamiento también refleja una evolución en la forma de viajar en la región: hoy los viajeros no solo buscan visitar un destino, sino entenderlo desde aquello que se prepara, se comparte y se conserva como parte de la vida diaria”, expresó Nicolás Posse, Regional Business Development South America de Civitatis.

¿Por qué el té es tendencia en turismo?

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, el té es la bebida más consumida del mundo después del agua. Sus orígenes se remontan a más de 5.000 años y actualmente sustenta a más de 13 millones de personas, incluidos pequeños agricultores y sus hogares.

Esta dimensión explica por qué el té ha ganado espacio dentro del turismo experiencial: no se trata solo de probar una infusión, sino de entrar en contacto con el territorio que la produce, las manos que la preparan y los códigos que acompañan su consumo. Así, cada destino puede convertirlo en una puerta de entrada a su historia, su gastronomía y sus prácticas locales.

¿Cuáles son los mejores destinos del mundo para el turismo del té?

Según el ranking elaborado por Civitatis, los siete mejores destinos para disfrutar experiencias en torno al té:

1. Miyajima (Japón): ceremonia tradicional

La ceremonia del té es una práctica profundamente ligada al budismo zen y a la idea de la atención plena. En Miyajima, esta tradición puede experimentarse en espacios que conservan su esencia, como antiguas casas o templos donde el tiempo parece detenerse. Allí, el ritual conocido como sadou cobra forma en una secuencia de gestos precisos: la preparación de los utensilios, la forma de servir, las reverencias y la degustación final. Cada movimiento tiene un significado y responde a una lógica de respeto, armonía y contemplación. La experiencia permite acercarse desde adentro a una de las prácticas culturales más representativas de Japón e, incluso, participar en la preparación del té siguiendo sus pasos tradicionales. En algunos casos, vestir un kimono completa la inmersión.

2. Furnas, Portugal: paisaje volcánico

En la isla de São Miguel, el entorno de Furnas combina actividad volcánica y tradición agrícola. Entre fumarolas, lagunas y calderas activas, el paisaje da cuenta de una geografía en constante transformación. La experiencia continúa hacia el norte, hasta llegar a las plantaciones de té de Gorreana, una de las más antiguas de Europa. Allí, el recorrido por los campos y la degustación muestran cómo el clima atlántico influye en el sabor de una producción que se mantiene fiel a sus métodos tradicionales.

3. Marrakech, Marruecos: un gesto de hospitalidad

El té de menta es, en Marruecos, mucho más que una bebida: es una expresión cotidiana de hospitalidad y encuentro. En Marrakech, esta tradición puede vivirse en espacios íntimos como riads, donde el ritual se transmite de generación en generación. La ceremonia de té combina preparación, memoria y gesto social: desde la selección de las hojas de té verde hasta la incorporación de menta fresca y azúcar. Uno de los momentos más característicos es el vertido desde cierta altura, que permite oxigenar la infusión y crear su espuma distintiva. Compartir el té se convierte así en una forma de bienvenida y en una puerta de entrada a la vida cotidiana marroquí.

4. Londres, Reino Unido: el ritual con vistas al Támesis

El tradicional afternoon tea se mantiene como uno de los rituales más emblemáticos de la cultura británica. Una forma singular de vivirlo es a bordo de un crucero por el río Támesis, donde la ceremonia se combina con el paisaje urbano. Mientras el recorrido avanza frente a emblemas como la Torre de Londres y el Tower Bridge, el té se sirve acompañado de una selección de sándwiches, pastelería y dulces clásicos. La experiencia propone así una pausa en medio de la ciudad, donde tradición y modernidad conviven tanto en la mesa como en el horizonte.

5. Tam Coc, Vietnam: vida rural

En el norte de Vietnam, la región de Tam Coc ofrece un paisaje de arrozales, formaciones kársticas y templos que parecen suspendidos en el tiempo. Allí, el recorrido por caminos rurales y aldeas permite acercarse a la vida cotidiana lejos de las grandes ciudades. Entre pagodas antiguas y senderos junto al río, la experiencia incluye una pausa para participar en una ceremonia del té en un entorno natural. Lejos de un ritual formal, el té aparece como un gesto de hospitalidad local, ligado a la naturaleza y a la comunidad. En algunos recorridos, incluso es posible conocer el proceso de recolección de las hojas.

6. Boston, Estados Unidos: símbolo de revolución

El té no siempre remite a un ritual de contemplación; también puede contar uno de los episodios más decisivos de la historia estadounidense. En 1773, un grupo de colonos arrojó cargamentos de té al puerto en protesta contra los impuestos británicos, en un acto que se convertiría en un antecedente clave del camino hacia la independencia. Hoy, esa escena se revive en el Boston Tea Party Ships & Museum, un espacio que combina reconstrucciones, objetos históricos y representaciones para comprender el alcance de aquel acontecimiento. Aquí, el té deja de ser una bebida cotidiana para convertirse en símbolo político.

7. Shanghái, China: el arte de lo cotidiano

La tradición del té se entrelaza con la vida urbana china, entre mercados, callejones históricos y casas centenarias. En barrios como Tianzifang o el antiguo distrito de Qibao, la experiencia gastronómica se convierte también en un recorrido cultural. Entre degustaciones y espacios que conservan el pulso del pasado, la casa de té se convierte en el punto central del recorrido. Allí, cada detalle cuenta: la elección de las hojas, la temperatura exacta del agua y la forma de servir la infusión definen el equilibrio final. En medio del ritmo de la ciudad, esta pausa permite ver cómo una tradición milenaria sigue viva en la China contemporánea.

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