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Colombia se perfila como uno de los hubs tecnológicos en América Latina

Más que una tendencia, la IA se convierte en la nueva columna vertebral de la economía nacional, exigiendo una infraestructura de élite y un salto urgente en talento digital.

El país apuesta por la formación transversal de talento STEM y el fortalecimiento de la confianza cibernética para escalar la tecnología con calidad y cobertura.

El debate sobre inteligencia artificial no puede separarse de la infraestructura digital. Redes resilientes, baja latencia, data centers, conectividad internacional, nube e interconexión regional son hoy elementos tan estratégicos como las carreteras, puertos o sistemas energéticos.

La inteligencia artificial dejó de ser una conversación de futuro para convertirse en una prioridad competitiva. En medio de una acelerada transformación digital global, Colombia enfrenta una oportunidad histórica: posicionarse como uno de los principales hubs tecnológicos de Latam. Debido a esto, el país debe acelerar la expansión de infraestructura empresarial de alto desempeño para conectar de manera eficiente empresas, universidades, hospitales, industrias y gobiernos locales.

“Colombia tiene una oportunidad real de convertirse en un hub regional de inteligencia artificial, pero para lograrlo necesita avanzar en cuatro frentes al mismo tiempo: infraestructura digital robusta, talento STEM especializado, confianza digital y una agenda clara de adopción empresarial. Si bien se han dado avances importantes en conectividad y expansión tecnológica, el reto ahora es escalar con mayor calidad, redundancia y cobertura regional”, afirma Juanita Bejarano, vicepresidente senior de recursos humanos para Latinoamérica en Cirion Technologies.

En ese contexto, la Política Nacional de Inteligencia Artificial, formalizada en el CONPES 4144 de 2025, representa un avance relevante para el país al establecer una hoja de ruta enfocada en el desarrollo de capacidades nacionales en IA con una visión ética, productiva y social. El desafío no es únicamente consumir tecnología global, sino construir capacidades propias que permitan desarrollar soluciones alineadas con las necesidades del país y de la región.

Durante los últimos años, Colombia también ha mostrado avances importantes en materia de conectividad y transformación digital. De acuerdo con cifras del Ministerios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic), el país ya reporta millones de usuarios navegando sobre redes 5G y mejoras en las velocidades promedio de conexión, habilitando nuevos casos de uso para industrias, ciudades, educación y servicios digitales.

En paralelo, el entorno empresarial colombiano ha comenzado a evolucionar hacia una adopción más madura de tecnologías emergentes. Lo que hace algunos años era visto como innovación futura, hoy se entiende como una condición necesaria de competitividad. Sectores como financiero, retail, salud, energía, educación, BPO, logística y gobierno ya exploran aplicaciones de inteligencia artificial, automatización, analítica avanzada, gestión documental, mantenimiento predictivo, atención al cliente y toma de decisiones basada en datos.

Sin embargo, todavía existe una brecha entre la experimentación y la adopción estructural de estas tecnologías. A esto se suman barreras culturales y estructurales como sistemas heredados, procesos manuales, datos dispersos y poca integración entre áreas. Por ello, las organizaciones requieren cada vez más aliados tecnológicos capaces de brindar no solo herramientas, sino también acompañamiento estratégico, resiliencia, ciberseguridad y visión regional para responder a diferentes niveles de madurez tecnológica y regulatorios en Latinoamérica.

El talento STEM será el gran diferencial competitivo

Dentro de los grandes desafíos para Colombia está la formación de talento especializado. Para ello, el país necesita transformar rápidamente sus modelos educativos y responder a las nuevas demandas del mercado laboral digital, con el objetivo de que sean capaces de trabajar con nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, fortalecer habilidades humanas como pensamiento crítico, adaptabilidad, ética digital, resolución de problemas y aprendizaje continuo.

“La tecnología ya no debe enseñarse como una materia aislada, sino como una competencia transversal presente en todas las disciplinas profesionales. No se trata solo de formar ingenieros, sino también médicos, abogados, comunicadores, administradores y emprendedores, a través de modelos educativos que incorporen laboratorios, certificaciones, bootcamps, formación dual, rutas cortas de especialización y retos empresariales reales”, puntualiza Bejarano.

Otro de los factores más determinantes para la próxima década será la construcción de confianza digital. La masificación de tecnologías emergentes requerirá fortalecer la ciberseguridad, la protección de datos, la transparencia algorítmica y la continuidad operativa, con el fin de impulsar ecosistemas digitales más seguros y confiables. En este aspecto, La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha destacado avances de Colombia en gobierno digital, ubicándolo por encima del promedio de la organización en el Digital Government Index 2022.

Las ventajas competitivas de Colombia también juegan un papel relevante en este escenario. Su ubicación geográfica estratégica, cercanía horaria con Norteamérica, talento joven, capacidad de adaptación y ecosistemas empresariales en crecimiento le permiten posicionarse como un mercado con potencial para convertirse en plataforma regional de innovación y servicios digitales.

Para alcanzar ese escenario, es fundamental entender que el desafío para el país ya no es si debe avanzar hacia la transformación digital, sino qué tan rápido logrará construir las capacidades necesarias para liderar la próxima década tecnológica.

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