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¿Colombia está preparada para proteger su infraestructura crítica frente a eventos climáticos extremos?

Ante riesgos como fenómenos climáticos extremos, la inteligencia geoespacial permite integrar información del territorio, detectar señales de alerta y priorizar respuestas antes de que una interrupción afecte la operación.

Una sequía, un incendio forestal o una variación extrema de temperatura puede convertirse en mucho más que una emergencia ambiental: puede interrumpir el suministro de energía y agua, afectar carreteras, telecomunicaciones y otros servicios esenciales, y generar pérdidas económicas significativas. El desafío para Colombia no está únicamente en responder cuando ocurre una emergencia, sino en identificar con anticipación qué infraestructura está en riesgo, qué impactos podría generar una interrupción y dónde deberían concentrarse las acciones preventivas.

“Desde la perspectiva de la infraestructura, El Niño no debe verse únicamente como un fenómeno climático, sino como un riesgo operacional que puede afectar la continuidad del servicio en empresas de servicios públicos y en general en empresas que tienen a su cargo la gestión de infraestructura vial, aeroportuaria, férrea y marítima”, señala Marta Madrid, gerente del sector de infraestructura de Esri Colombia.

Diversos estudios en gestión del riesgo muestran que cada peso invertido en prevención puede evitar mucho dinero en pérdidas por interrupciones operativas, daños a la infraestructura o afectación a la ciudadanía.  Por ejemplo, un informe del Banco de Bogotá estimó que una hora de apagón en Colombia podría generar un impacto económico de entre $ 204.000 millones y $ 375.000 millones, cada hora.

De la reacción a la anticipación: cómo gestionar el riesgo antes de que ocurra

Ante situaciones de crisis por fenómenos climáticos, las organizaciones pueden salvaguardar su infraestructura y evitar la pausa de sus actividades con el desarrollo de estrategias de continuidad operacional basada en información geoespacial.

Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) no eliminan el riesgo, pero mejoran significativamente la capacidad para identificar el peligro, cuantificarlo y gestionarlo, permitiendo a las empresas pasar de una gestión reactiva a una gestión predictiva del riesgo, lo que las convierte en organizaciones resilientes a estas afectaciones.

“La tecnología geoespacial, como ArcGIS de Esri, se han convertido en una herramienta fundamental para la gestión del riesgo y la resiliencia climática, ya que permiten cruzar información que normalmente está dispersa —climática, territorial, operacional y sobre activos—, para entender dónde se concentra el riesgo y anticipar sus posibles consecuencias, por medio de la construcción de modelos predictivos, como los gemelos digitales, que permiten priorizar inversiones preventivas y activar alertas tempranas”, señala Madrid.

La gerente del sector de infraestructura de Esri Colombia señala que, aunque las problemáticas climáticas asociadas a El Niño son un gran motivo para que las empresas hagan sus acciones preventivas, las mismas deberían hacerse siempre y de manera constante, sin importar si hay alguna calamidad a la vista.

Las empresas de infraestructura siempre deberían tener inventariados y georreferenciados los activos críticos, teniendo claro los riegos a los que están expuestos; monitorearlos en tiempo real, para identificar vulnerabilidades; crear centros de comando y control para visualizar incidentes, coordinar respuestas, y tener planes de contingencia y rutas alternativas de operación.

Con esta aproximación, las organizaciones pueden conocer exactamente qué activos están en riesgo, cuál sería el impacto operativo y cuáles son las mejores acciones de mitigación.

 “Desde una perspectiva empresarial, el principal valor de los SIG es que permiten tomar decisiones informadas antes, durante y después de que ocurra la crisis. En muchos casos, evitar incluso algunas horas de inactividad en activos críticos lo que puede representar ahorros de millones de pesos y preservar la continuidad de los servicios esenciales para las comunidades”, destaca Marta.

¿Qué necesita Colombia para anticiparse mejor al riesgo climático?

Colombia cuenta con excelentes capacidades técnicas y entidades especializadas para poder atender correctamente las afectaciones que deje este fenómeno de El Niño. No obstante, aún existen oportunidades de mejora para convertir la resiliencia climática en una política de largo plazo y no únicamente en una respuesta ante emergencias.

Según Marta Madrid, lo primordial sería integrar, poder conectar, combinar y analizar de manera integral la información en un mismo espacio, para que esta no quede almacenada en silos institucionales, lo que dificulta una visión unificada del riesgo.

A su vez, señala que sería importante incorporar en mayor profundidad la inteligencia geoespacial en los procesos de planificación y gestión de infraestructura, para tener una planeación con base en datos.

El monitoreo en tiempo real sería de gran utilidad para fortalecer la cobertura de sensores, estaciones meteorológicas e integración con plataformas analíticas. Y por último, buscar una transformación digital profunda, para que las organizaciones públicas y privadas dejen de operar con modelos reactivos y empiecen a integrar en sus operaciones modelos predictivos.

El desafío ya no es únicamente disponer de información, sino convertirla en capacidad de anticipación. Para la infraestructura crítica, esto significa saber dónde está el riesgo, qué activos pueden verse afectados, cuál sería el impacto sobre la operación y qué decisiones pueden tomarse antes de que ocurra una interrupción.

En un escenario de fenómenos climáticos cada vez más complejos, transformar los datos en conocimiento puede marcar la diferencia entre reaccionar ante una emergencia y estar preparados para ella.

Zonificación de impactos en Colombia por el Fenómeno de El Niño

https://experience.arcgis.com/experience/bc3f8dcd05d14c0eb1cc8f9bef9fd59f/page/Home

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