Brasil está entrando en una nueva fase de la regulación de las apuestas online. Después de construir el marco normativo y poner en marcha el mercado regulado, el Ministerio de Hacienda prepara para 2026 y 2027 una etapa centrada en evaluar cómo funcionaron las primeras reglas y corregir procedimientos a partir de la experiencia acumulada.
El cambio resulta interesante porque muestra algo que suele quedar fuera de la discusión sobre casinos y apuestas online: aprobar una regulación no termina el trabajo.
Una vez que las plataformas comienzan a operar bajo licencia, aparecen datos, problemas prácticos y comportamientos que permiten ajustar el sistema.
De crear las reglas a evaluar cómo funcionan
Brasil legalizó las apuestas deportivas de cuota fija mediante la Ley N°13.756 de 2018 y amplió el marco a juegos online con la Ley N°14.790 de 2023. Desde el 1 de enero de 2025, las empresas necesitan autorización previa de la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA) para operar nacionalmente, y las marcas con autorización federal utilizan dominios terminados en «.bet.br».
La Agenda Regulatoria 2026-2027 describe la etapa actual como un período de evaluación, revisión y perfeccionamiento. Después de la estructuración inicial de 2024 y la implementación de las normas durante 2025 y 2026, la autoridad quiere revisar la experiencia acumulada y fortalecer fiscalización, integridad y protección del apostador.
Uno de los procedimientos que ya está siendo revisado es precisamente el de autorización de operadores. La SPA abrió en julio de 2026 una consulta pública para recibir observaciones sobre las reglas y condiciones aplicables a las empresas que buscan autorización para explotar comercialmente apuestas de cuota fija.
El objetivo ya no es simplemente determinar quién entra al mercado. La agenda contempla revisar criterios para aprobar, rechazar, suspender y extinguir autorizaciones, junto con los mecanismos administrativos asociados a esas decisiones.
Las licencias también se vuelven más transparentes
La regulación brasileña está incorporando otra capa: hacer visible cómo se tomaron las decisiones.
En agosto, el Ministerio de Hacienda publicó más de 2.000 páginas de documentación correspondiente a los procesos que permitieron autorizar a 85 empresas para explotar apuestas de cuota fija. La primera publicación incluyó informes elaborados por la SPA a partir de los antecedentes presentados por los solicitantes.
El Ministerio también mantiene una nómina pública de empresas autorizadas, con información sobre sociedades, marcas, dominios, portarias de autorización y requerimientos tramitados a través del sistema regulatorio.
Para el usuario, esta trazabilidad agrega un criterio que va más allá de revisar promociones o cantidad de juegos. Al informarse sobre juego responsable, cómo funciona un casino online y qué aspectos conviene revisar antes de registrarse, elementos como la identificación del operador, sus condiciones, políticas de pago y marco regulatorio permiten entender mejor quién está detrás de la plataforma.
Brasil llevó esa identificación un paso más allá al reservar los dominios «.bet.br» para las marcas autorizadas federalmente.
La fiscalización también se vuelve tecnológica
Una industria que funciona completamente por internet necesita una supervisión que pueda operar a la misma escala.
Para eso Brasil cuenta con el Sistema de Gestión de Apuestas (SIGAP), una plataforma tecnológica desarrollada por el Ministerio de Hacienda para apoyar la regulación, monitoreo y fiscalización del mercado. El sistema incluye mecanismos para tramitar autorizaciones y una infraestructura para que los operadores envíen datos mediante API.
La SPA señala, además, que los sistemas de apuestas pueden ser accedidos de manera remota o presencial para labores de supervisión.
La Agenda 2026-2027 contempla ahora revisar obligaciones relacionadas con comunicación, registro, mantenimiento y almacenamiento de información, junto con otros requisitos operacionales aplicables a las empresas.
Es una señal de cómo está cambiando el concepto de regulación digital. La autoridad ya no depende únicamente de documentos entregados al solicitar una licencia: la infraestructura tecnológica empieza a permitir una relación más continua entre operador y regulador.
Brasil quiere que el propio jugador pueda ver sus datos
Uno de los proyectos más novedosos de esta segunda etapa está relacionado con la información que recibe el apostador.
La agenda regulatoria contempla desarrollar una herramienta que permita a cada persona visualizar y monitorear su propio perfil de comportamiento de juego. La plataforma estaría integrada con la SPA y también serviría para fortalecer el monitoreo de perfiles de riesgo y las medidas preventivas.
Todavía se encuentra en desarrollo, por lo que no corresponde anticipar qué indicadores concretos mostrará al usuario. La idea, sin embargo, apunta hacia una relación distinta con los datos generados dentro de las plataformas: que parte de esa información pueda ser utilizada por la propia persona para observar su comportamiento.
La agenda anterior ya contemplaba otras iniciativas tecnológicas, entre ellas una plataforma para consultar y compartir datos sobre apostadores autoexcluidos o impedidos de apostar y la constitución de un Sistema Nacional de Apuestas.
Regular también significa corregir
Brasil todavía está construyendo su modelo. Varias de las iniciativas previstas para 2026-2027 permanecen en desarrollo y podrán cambiar durante su elaboración.
Lo relevante del caso brasileño es precisamente eso. Tras la apertura formal del mercado regulado, la discusión pasó desde la creación de reglas generales hacia preguntas bastante más específicas: cómo renovar o suspender autorizaciones, qué información deben entregar los operadores, cómo supervisar sistemas digitales y qué datos deberían estar disponibles para el propio apostador.
El mercado regulado empezó a funcionar en 2025. Un año después, la tarea ya no consiste únicamente en tener reglas, sino en comprobar cómo funcionan cuando se aplican sobre plataformas, transacciones y usuarios reales.

